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Las memorias lúcidas de Segundo Imbert Brugal

World 1 source 1 country 🔦 Under-reported 34m ago

Un psiquiatra que ha pasado media vida escuchando a otros contar sus males termina, tarde o temprano, aplicando ese mismo oído a la sociedad que lo rodea. Eso es exactamente lo que hace Segundo Imbert Brugal en El trayecto de un loquero: en lugar de limitarse al desfile habitual de anécdotas de consultorio —el paciente curioso, el caso insólito, el chiste profesional—, convierte su propia biografía en un instrumento para examinar, con la misma frialdad clínica con que se ausculta a un paciente, aspectos trascendentes de varias sociedades, República Dominicana incluida, durante más de cincuenta años. El resultado es un libro de prosa elegante y serena, cuya principal virtud es que la madurez del autor jamás se convierte en complacencia.La primera impresión que deja la obra es, ante todo, literaria.

Imbert Brugal escribe con la misma disciplina con la que probablemente ejerció la medicina: sin estridencias, sin concesiones al sentimentalismo fácil. Cada párrafo da la sensación de haber pasado por una depuración rigurosa hasta quedar reducido a lo esencial, como si el autor hubiera aplicado a su propia prosa el mismo criterio de economía que exige un diagnóstico bien hecho. La sintaxis es limpia; el vocabulario, preciso; el ritmo narrativo avanza sin tropiezos ni artificios.

Con tantas memorias limitadas a inventarios cronológicos de episodios personales, este libro reivindica algo que se ha vuelto escaso: el placer de un texto construida con cuidado.Esa escritura tiene, además, la cualidad cada vez más infrecuente de generar confianza. Desde las primeras páginas, el lector percibe que quien narra no necesita exagerar para resultar interesante. Su autoridad nace de la experiencia acumulada, no del énfasis retórico.

Es tentador atribuir esto a la propia formación científica del autor, que parece haberlo entrenado para observar y reflexionar antes que para impresionar.Ese mismo refinamiento formal se traduce en el tono general del libro. Imbert Brugal evita el ajuste de cuentas y esquiva el resentimiento, incluso al narrar episodios que pudieron haber marcado profundamente su vida profesional. La indignación existe, es real, pero nunca se desborda, sino que permanece contenida por una inteligencia acostumbrada a analizar antes de reaccionar.

Cultura y maticesUno de los pasajes más reveladores del libro —y de este temple— es aquel en el que el autor descubre que …

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Read the full story at the source Diario Libre (Santo Domingo, Dominican Republic) · DO
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