El martes 6 de octubre se registraron protestas estudiantiles a nivel nacional en Francia, con concentraciones en París, Estrasburgo y otras grandes ciudades que reunieron entre 256.000 y 450.000 manifestantes, según cifras de las autoridades y los sindicatos respectivamente. Las movilizaciones, impulsadas para exigir una mejor educación y rechazar los recortes en el sector público, derivaron en violentos choques con la policía en París y Estrasburgo, donde las fuerzas de seguridad emplearon gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes.
En paralelo a los enfrentamientos, la Comisión Nacional Consultiva de Derechos del Hombre (CNCDH) de Francia expresó su máxima preocupación por lo que calificó como un uso desproporcionado de la fuerza por parte de la policía durante las protestas. Estas movilizaciones ocurren en un contexto complejo para el Ejecutivo, acorralando a un gobierno francés debilitado ante los mercados.
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