El debate sobre el uso de armas de fuego volvió a instalarse en Colombia tras la firma de un decreto que levanta la suspensión general de los permisos de porte de armas, una medida que, según dirigentes de oposición, rompe con una política restrictiva aplicada desde 2015.La representante Mafe Carrascal, del Pacto Histórico, cuestionó la decisión atribuida al presidente Abelardo de la Espriella y sostuvo que la norma podría tener efectos sobre la seguridad ciudadana. “Más armas circulando no traerán más libertad ni más seguridad”, afirmó en un video difundido en redes sociales.Según Carrascal, el decreto 1482 de 2025 había extendido hasta 2026 la suspensión del porte de armas en espacios públicos, incluso para personas con salvoconducto. Esa limitación, señaló, se aplicó durante los gobiernos de Juan Manuel Santos, Iván Duque y Gustavo Petro.La congresista afirmó que el nuevo decreto elimina esa restricción general y criticó uno de los argumentos expuestos por De la Espriella durante la firma.
El mandatario habría dicho que el 99,9% de los delitos cometidos con armas involucra armas sin registro.“Todo lo que se diga por fuera de la matemática es una opinión”, habría expresado el presidente, de acuerdo con Carrascal. La representante respondió que esa cifra carece de sustento y recordó que declaraciones similares de figuras políticas fueron cuestionadas en verificaciones anteriores.Carrascal citó estudios sobre las restricciones al porte de armas aplicadas en Bogotá en 2012, durante la alcaldía de Gustavo Petro. De acuerdo con su intervención, esas investigaciones identificaron una reducción de 22,3% en los homicidios frente a otras grandes ciudades del país.La legisladora planteó que el efecto de las restricciones no depende únicamente de la cantidad de armas ilegales en circulación.
A su juicio, parte de los asesinatos se origina en riñas, conflictos entre particulares o episodios de violencia intrafamiliar que escalan cuando existe un arma disponible.“Si hay un arma disponible en ese momento, aumenta la probabilidad de que el conflicto termine con una persona muerta”, señaló. También admitió que una persona armada puede defenderse ante un ataque, aunque consideró que esos casos no justifican una flexibilización general.Por su parte, el representante de Alianza Verde Mauricio Toro, hizo una crítica similar. Afirmó que sectores cercanos al Gobierno interpret…
Ferrari afronta una fase decisiva en la temporada 2026 de Fórmula 1. Es que más allá de los problemas operativos y la tensión entre los pilotos Lewis Hamilton y Charles Leclerc, que se acrecentó luego del cruce en la pista en el Gran Premio de Italia, se suma la presión interna por definir si el jefe del equipo, Fred Vasseur, debe reforzar su autoridad o quedará expuesto tras el golpe sufrido en Monza.Ese escenario se agravó porque el revés llegó ante los tifosi, que además vieron celebrar a Kimi Antonelli a bordo de su Mercedes, y alimentó dudas sobre varias decisiones de fondo. Según un informe del medio especializado The Race, en el paddock crecen los interrogantes sobre la gestión de Vasseur, desde la convivencia entre sus pilotos hasta la dirección técnica elegida para un reglamento dominado por el motor y limitado en energía.Hamilton fue quien verbalizó con más claridad el problema después del Gran Premio de Italia.
En la Q2, lanzó reproches por la falta de cooperación desde el lado de Leclerc, una situación que, a su juicio, casi lo deja fuera de la definición entre los 10 mejores, y luego hubo desacuerdo sobre la responsabilidad en el incidente de la primera curva durante la carrera. Siempre he corrido limpio y justo, y siempre he dejado espacio, así que no creo que deban preocuparse por mí”, dijo el múltiple campeón de la F1 tras la carrera en el Templo de la Velocidad.El británico también defendió su conducta desde su llegada a la escudería. “He llegado al equipo e intentado ser respetuoso con el espacio, y desde luego no poner al equipo en peligro.
Tienen que hablar con Fred sobre la otra parte”, dijo. La tensión entre ambos pilotos contrasta con la convivencia que Ferrari había tenido con la dupla formada por Leclerc y Carlos Sainz.El repunte de Hamilton en 2026 creó una dinámica más parecida a la que el equipo vivió entre 1989 y 1990 con Alain Prost y Nigel Mansell: dos figuras de peso que quieren que la estructura trabaje en función de sus aspiraciones. Leclerc probablemente cerró 2025 con la sensación de tener controlada la comparación interna, después de la peor temporada de Hamilton en la Fórmula 1.
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