Daniela Goncalves Da SilvaMadrid, 13 oct (EFE).- Mientras canciones generadas por IA acumulan millones de reproducciones en TikTok, la industria musical demuestra la lealtad de los fans con un aumento en la facturación de vinilos del 27,7 % en el primer semestre de 2026, lo que refleja un fenómeno en el que pasatiempos analógicos se convierten en un refugio ante el contenido digital.El mercado físico de la música creció un 20,3 % hasta alcanzar los 20,9 millones de euros en los primeros seis meses del año, según datos facilitados a EFE por Promusicae, asociación empresarial que representa a la industria discográfica en España.No obstante, su auge antecede a la inteligencia artificial y no responde directamente a ella, sino a una búsqueda de autenticidad, señala a EFE el presidente de Promusicae, Antonio Guisasola, quien destaca que este soporte encaja con el perfil del 'superfan', un público fiel que colecciona cualquier formato que se ponga a su alcance.Esa preferencia por lo coleccionable repercute también en el 'retail', un sector en el que el consumidor busca objetos físicos que generen una experiencia de compra y un vínculo emocional, señala a EFE Patricia Novillo, 'marketing manager' de Miniso España.El comportamiento es especialmente visible en categorías como las cajas sorpresa o en productos vinculados a licencias como Disney, Sanrio o Harry Potter, áreas en las que, según indica, el componente tangible es precisamente parte del atractivo.En este sentido, el profesor de la OBS Business Mario Sorribas-Fierros explica que aun cuando existe un perfil dispuesto a pagar más por el ritual de la experiencia física, esta tendencia no es únicamente un fenómeno exclusivo.La fatiga digital impulsa también a consumidores con menor presupuesto a buscar la tangibilidad en alternativas asequibles, como comprar juegos de mesa en Temu, subraya.En el mercado de segunda mano términos como máquina de coser, carrete y cerámica están liderando las búsquedas de pasatiempos tradicionales en Milanuncios.Por distribución geográfica, Andalucía, Madrid y la Comunitat Valenciana se posicionan como las autonomías con la mayor oferta de productos para desarrollar estos hobbies artesanales, seguidas por Cataluña y Canarias.Los datos del comparador de precios en línea Idealo enviados a EFE reflejan que en los dos últimos años las búsquedas de máquinas de coser han aumentado un 212… Cientos de supermercados franceses amanecieron el lunes con comida par tirar. Durante la noche del domingo al lunes, piratas informáticos lograron elevar la temperatura de los sistemas de refrigeración hasta 50ºC, en algunos casos hasta 80 °C, lo que provocó el deterioro masivo de productos frescos y congelados y obligó a destruir toneladas de mercadería.
La fiscalía de París abrió una investigación por ciberdelincuencia y las pérdidas, según las propias cadenas, podrían ascender a decenas de millones de euros en todo el país.Según reconstruyó el diario Le Monde, el método utilizado por los atacantes fue más sofisticado de lo que se informó en un primer momento. No se limitaron a elevar la temperatura, también extendieron el ciclo normal de deshielo. Este suele durar una hora e hicieron que durase ocho.
El objetivo era que las alarmas sonasen cuando ya fuese tarde. Ese retraso impidió que el personal interviniera a tiempo y amplificó el daño.Uno de los casos más extremos ocurrió en un Intermarché de la región de Normandía, donde la temperatura llegó a 80 °C y derritió parte del equipamiento, según un reporte publicado por el propio local en redes sociales. En otro comercio, un empleado llegó a las cuatro de la madrugada y encontró el depósito inundado después de que un aspersor se activara por el calor extremo registrado en la cámara fría, relató el encargado de una tienda a Le Monde.
“La temperatura había llegado a los 50 grados en la cámara fría, lo que activó un aspersor”, contó.Al menos cinco cadenas confirmaron haber sido afectadasEl balance definitivo del ataque aún está en revisión, pero las cifras actualizadas por Le Monde y el diario Le Figaro permiten dimensionar su alcance. Tiendas de Netto, Coopérative U, Carrefour, E.Leclerc y Monoprix han sufrido las consecuencias. En conjunto, las estimaciones sitúan el total en unas 400 tiendas sobre las aproximadamente 15.000 que operan en Francia.Para evitar riesgos sanitarios por ruptura de la cadena de frío, los comercios afectados debieron vaciar sus góndolas y descartar la totalidad de los productos frescos y congelados expuestos.
Un comerciante consultado por Le Monde estimó en 21.000 euros la pérdida de su local, confirmada por un oficial de justicia que certificó el valor de la mercadería descartada. A escala nacional, el total aún se desconoce, pero las cadenas calculan que podría llegar a varios m…
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