Rafael Peña Ceuta (España), 24 sep (EFE).- Cuando se cumplen 55 días de la entrada masiva de unas 80.000 personas en la ciudad española norteafricana de Ceuta desde Marruecos por un espigón fronterizo, los ceutíes continúan pidiendo recuperar la normalidad en una urbe que cambió totalmente su fisonomía y en la que también se ha puesto de manifiesto la solidaridad de vecinos con los migrantes.Casi dos meses después, la sensación de inseguridad continúa y los comentarios de los vecinos coinciden en la existencia de un "hartazgo generalizado" ante la presencia de miles de inmigrantes en las calles, acampando en las playas y muy visibles también en las puertas de los supermercados.José Luis Ruiz, propietario de un quiosco situado en la plaza de los Reyes, dice en declaraciones a EFE que las ventas han bajado "en todos los sentidos" y que incluso ha repercutido en aspectos menores como los juegos de azar."Normalmente muchas personas mayores solían venir para jugar" a juegos de apuestas populares de España, como la quiniela, "pero ahora apenas se ven porque salen muy poco a la calle y cuando lo hacen es para comprar", explica.El mismo sentimiento lo comparte Antonio Osuna, un profesor de un colegio público, que lamenta que la situación está afectando a las aulas y muchos alumnos están faltando a las clases y, paseando por el centro de la ciudad, se queja de que la actividad comercial está sufriendo un "duro golpe" y de que no llegan visitantes: "¿Quién va a venir a Ceuta con este panorama?".Los ceutíes continúan reclamando "medidas efectivas" para recuperar la normalidad y muchos coinciden en que todo pasa por que los migrantes que accedieron de forma irregular sean devueltos a su país de origen."No hay otra medida que expulsarlos. Aquí solo se han ido los que han querido regresar de forma voluntaria y los que han cometido delitos, pero no ha habido ninguna respuesta más", dice a EFE un agente de la Policía Local que prefiere mantener el anonimato.Este funcionario policial señala que los agentes se están viendo desbordados para atender el elevado número de demandas ciudadanas que se producen en diferentes zonas de la ciudad por incidentes relacionados con intentos de robo o allanamientos de morada.De hecho, en casi dos meses el número de delitos ha crecido más de un 50 %, sobre todo como consecuencia de las reyertas protagonizadas por los migrantes que permanecen… Rafael Peña Ceuta, 24 sep (EFE).- Cuando se cumplen 55 días de la entrada masiva de 80.000 personas en Ceuta desde Marruecos por el espigón fronterizo del Tarajal, los ceutíes continúan pidiendo recuperar la normalidad en una ciudad que cambió totalmente su fisonomía y en la que también se ha puesto de manifiesto la solidaridad de vecinos con los migrantes.Casi dos meses después, la sensación de inseguridad continúa y los comentarios de los vecinos coinciden en la existencia de un "hartazgo generalizado" ante la presencia de miles de inmigrantes en las calles y acampando en las playas y muy visibles también en las puertas de los supermercados.José Luis Ruiz, que es el propietario de un quiosco situado en la Plaza de los Reyes -junto a la Delegación del Gobierno-, dice en declaraciones a EFE que las ventas han bajado "en todos los sentidos" y que incluso ha repercutido en aspectos menores como los juegos de azar."Normalmente muchas personas mayores solían venir para jugar a la quiniela, la Bonoloto o la Primitiva, pero ahora apenas se ven porque salen muy poco a la calle y cuando lo hacen es para comprar", explica.El mismo sentimiento lo comparte Antonio Osuna, un profesor de un colegio público, que lamenta que la situación está afectando a las aulas y muchos alumnos están faltando a las clases y, paseando por el centro de la ciudad, se queja de que la actividad comercial está sufriendo un "duro golpe" y de que no llegan visitantes: "¿Quién va a venir a Ceuta con este panorama?".Los ceutíes continúan reclamando "medidas efectivas" para recuperar la normalidad y muchos coinciden en que todo pasa por que los migrantes que accedieron de forma irregular sean devueltos a su país de origen."No hay otra medida que expulsarlos.
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