No me fue fácil escribir esta novela, por varios motivos. El primero porque nunca había escrito antes ficción. Publiqué un par de libros sobre el clientelismo político, pero son libros de índole sociológica o ensayista.
No había en ellos que “inventar” historias, ni construir personajes. Lo que hice entonces fue tratar de transmitir con crudeza, de forma filosa, los hechos que fueron apareciendo en El mar vacío.Hace unos 15 años, un grupo de profesionales de las ciencias sociales nos percatamos de un tema que se vendría con el paso de los años. Los bebés apropiados por la dictadura habían crecido, ya eran adultos y estaban en edad de tener sus propios hijos.
Pensamos que al hecho horrible de que una persona viva desconociendo su verdadera identidad (y en algunos casos pensara que sus padres eran los asesinos de sus padres biológicos) se le agregaba que cuando éstos jóvenes tuvieran su propia descendencia, sus hijos nacerían con una identidad también falsa. Entonces, pensamos: la dictadura –varias décadas después de haber finalizado- continúa cometiendo crímenes porque cada vez que un hijo de uno de aquellos bebés apropiados nace, un nuevo delito se constituye.La investigación fracasó por motivos domésticos, pero quedaron en mi poder (además de la idea que me presionaba emocionalmente) un cúmulo de material teórico sobre el tema de la identidad y una serie de entrevistas que habíamos realizados con personas que habían sufrido la apropiación de identidad y luego habían sido restituidas.Resolví utilizar ese material (que me daba pena que no estuviera en la agenda pública) para pensar esta nueva etapa de la búsqueda de los “apropiados”. Me decidí, pese a mi inexperiencia, por la ficción.Mi formación académica tuvo un par de años en la por entonces Escuela de Periodismo de la Universidad de La Plata y el Trabajo Social, que ha sido –junto con mi militancia política y social- a lo que me dediqué toda la vida.
Porque esa experiencia personal me indicó que el tono del texto debía ser claro y directo, como si fuera una crónica periodística. Digamos que El mar vacío es una crónica periodística apócrifa, y por eso opté porque el narrador fuera un periodista. El Chino, que es periodista, es quien narra los sucesos aunque busqué darle una vueltita: no es un periodista especializado en derechos humanos ni en policiales, ni siquiera uno que se dedica a l…
El juicio por asesinato contra Lindsay Clancy mantiene en vilo al público estadounidense en las últimas semanas. La exenfermera de 36 años mató a sus tres hijos pequeños en el sótano de la casa familiar en Massachusetts. Acusada de tres cargos de asesinato en primer grado, Clancy no niega haber matado a sus dos hijos y a su hija en 2023.
Pero su abogado argumenta que en ese momento ella sufría de psicosis posparto y, por lo tanto, no podía distinguir entre el bien y el mal. Del otro lado, la fiscalía argumenta que Clancy tomó una decisión calculada e intencionada de matarlos y que en ese momento sabía distinguir entre el bien y el mal. Un jurado compuesto por nueve mujeres y tres hombres continúa las deliberaciones, con varias opciones sobre la mesa: inocente no culpable por padecer un trastorno mental asesinato en primer grado asesinato en segundo grado homicidio involuntario Inocente / No culpable por trastorno mental Getty ImagesEl juicio ha visto dramáticas imágenes.
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