Las redes sociales ya no son solo un escaparate para enseñar las vacaciones una vez terminadas. También han empezado a decidir dónde se viaja, qué lugares se visitan e incluso con quién se comparte el viaje. Casi cuatro de cada diez viajeros, en concreto el 39%, reconocen haber visitado un lugar turístico principalmente para hacerse una fotografía o grabar un vídeo para sus perfiles sociales, según el último estudio de TUI Musement sobre la influencia de estas plataformas en la experiencia viajera.El fenómeno afecta a todas las fases del viaje, desde la inspiración inicial hasta la elección de actividades y la posterior publicación de las experiencias.
El contenido que aparece en Instagram, TikTok o en otras plataformas puede convertirse en el primer contacto con un destino y, en algunos casos, terminar transformándose directamente en una reserva. Más del 43% de los encuestados asegura haber reservado alguna vez un viaje o una actividad después de ver una publicación o un vídeo viral.El efecto es todavía mayor entre las generaciones más jóvenes. El 52% de los millennials y el 50% de la Generación Z afirma haber tomado una decisión de viaje después de encontrarse con contenido viral.
La frontera entre inspiración y publicidad se vuelve así cada vez más difusa: un vídeo aparentemente espontáneo puede terminar influyendo en la elección de unas vacaciones.Instagram y TikTok compiten con las recomendaciones tradicionalesLos creadores de contenido también han ganado un papel relevante en este proceso. El 43% de los viajeros sigue a influencers especializados en viajes para decidir dónde ir o qué hacer durante sus vacaciones. Además, un 27% reconoce haber cambiado de destino a raíz de una recomendación realizada por uno de estos perfiles.La popularidad digital de determinados enclaves tiene también un efecto directo sobre las preferencias.
El 37% de los encuestados admite que, al menos ocasionalmente, prefiere visitar lugares popularizados en Instagram antes que otros destinos menos conocidos. La fotografía deja así de ser únicamente el recuerdo del viaje para convertirse en uno de los motivos que pueden determinarlo.Las fuentes de inspiración, sin embargo, siguen siendo diversas. Google y otros motores de búsqueda son la opción más mencionada, con un 42%, seguidos muy de cerca por las recomendaciones de familiares y amigos, que alcanzan el 41%.
Guillermo BenavidesPekín, 26 ago (EFE).- Hace un año, el reto para muchos robots humanoides era simplemente mantenerse en pie y llegar a la meta; hoy algunos corren tanto que rebajan los nueve segundos en 100 metros y tienen que aprender a frenar.Los llamados Juegos Mundiales de Robots Humanoides de Pekín cierran este miércoles su segunda edición con máquinas mucho más rápidas y capaces, aunque todavía enfrentadas a dificultades mucho más elementales fuera de las pistas.La cita ha crecido en tamaño y participación internacional, pero sigue siendo un 'Mundial' eminentemente chino, tanto por el origen de la inmensa mayoría de los equipos, como por un medallero en el que los participantes extranjeros apenas empiezan a abrirse paso.La evolución quedó resumida en apenas una centésima de segundo: Tianjiao ganó este miércoles la final de los 100 metros para robots de mayor tamaño con un tiempo de 8,64 segundos, frente a los 8,65 de Tianxiao, en una llegada prácticamente simultánea que obligó a esperar al resultado para conocer al campeón.La marca rebaja además los 9,39 segundos registrados por Tiangong en la jornada inaugural y contrasta con los 21,50 segundos que necesitó el vencedor de los 100 metros en la primera edición de los Juegos, hace apenas un año.La mejora se ha repetido en las distancias más largas: los 1.500 metros han pasado de los 6 minutos y 34 segundos de 2025 a 2 minutos y 21 segundos este año, mientras que Tiangong completó los 400 metros en 38,15 segundos.Pero correr más rápido ha traído problemas nuevos. En el salto de longitud, algunos robots aceleraban, saltaban y aterrizaban para después seguir varios metros sin conseguir detenerse, mientras que las caídas siguen dejando una de las imágenes más peculiares de los Juegos: operarios con chalecos rojos entrando en la pista para retirar a las máquinas en camilla.No es únicamente parte del espectáculo. La camilla permite sacar con rapidez y seguridad de la pista robots de decenas de kilos que pueden caer a gran velocidad, sin obstaculizar a los demás competidores.Fuera de las pistas, los avances resultan menos fulgurantes.
Las pruebas que reproducen trabajos reales han mostrado robots capaces de manipular objetos, preparar pedidos o montar componentes, pero todavía con movimientos lentos y dificultades ante tareas rutinarias para una persona.En el escenario industrial, las máquinas disponían de v… Tianjiao ganó este miércoles la final de los 100 metros para robots de mayor tamaño con un tiempo de 8,64 segundos, frente a los 8,65 de Tianxiao, en una llegada prácticamente simultánea que obligó a esperar al resultado para conocer al campeón.La marca rebaja además los 9,39 segundos registrados por Tiangong en la jornada inaugural y contrasta con los 21,50 segundos que necesitó el vencedor de los 100 metros en la primera edición de los Juegos, hace apenas un año.La mejora se ha repetido en las distancias más largas: los 1.500 metros han pasado de los 6 minutos y 34 segundos de 2025 a 2 minutos y 21 segundos este año, mientras que Tiangong completó los 400 metros en 38,15 segundos.Pero correr más rápido ha traído problemas nuevos.
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