Washington, 20 oct (EFE).- Los estadounidenses acudirán a las urnas dentro de dos semanas, el próximo 3 de noviembre, en unas elecciones de medio mandato que se perfilan como un referéndum sobre la gestión del presidente, Donald Trump, y que determinarán si los republicanos mantienen el control de ambas cámaras del Congreso.Los sondeos dibujan un escenario favorable para la oposición demócrata, lo que ha llevado a Trump a volcarse en la campaña, con mítines diarios esta semana en estados decisivos.Según un análisis del portal Decision Desk basado en promedios de encuestas, los demócratas tienen un 77 % de probabilidades de ganar la Cámara de Representantes y un 56 % de recuperar el control del Senado.La Cámara Baja renovará la totalidad de sus 435 escaños para una legislatura de dos años. Los republicanos cuentan actualmente con una estrecha mayoría de 219 escaños frente a los 214 de los demócratas, por lo que la oposición necesita una ganancia neta de tres para hacerse con el control.Según el promedio de encuestas de RealClearPolitics, los demócratas lideran con claridad la intención de voto para esta cámara, con un 50,9 % de apoyo frente al 42,3 % de los republicanos.En la última semana, Cook Political Report ha revisado sus pronósticos en once distritos a favor de los demócratas, muchos de ellos en estados tradicionalmente republicanos, y la oposición podría superar los 230 escaños.Los republicanos afrontan especiales dificultades en los estados del Medio Oeste que votaron por Trump en 2024, pero donde ha crecido el descontento con su gestión económica, los elevados precios de la gasolina y la guerra de Irán.Es habitual que el partido del presidente pierda el control de la Cámara Baja en las elecciones de medio mandato, algo que ya le ocurrió a Trump durante su primer mandato y que fue aprovechado entonces por los demócratas para iniciar juicios políticos en su contra.El 3 de noviembre también se renovarán 35 de los 100 escaños del Senado, donde los republicanos cuentan con una mayoría de 53 senadores frente a los 47 del bloque demócrata.La oposición afronta un escenario algo más difícil: necesita arrebatar cuatro escaños a los republicanos y conservar los suyos para alcanzar la mayoría en la Cámara Alta, que tiene entre sus competencias la confirmación de los jueces del Tribunal Supremo.Según las encuestas, la contienda está ajustada en siete estados: A… Más de la mitad de los diez millones de estadounidenses que han entregado su voto anticipado a las elecciones legislativas del 3 de noviembre en Estados Unidos están registrados en el padrón como simpatizantes del partido Demócrata, alentados por la posibilidad de que las 'midterms' puedan representar un punto de inflexión en el derrotero político del país, dadas las proyecciones que apuntan a su victoria en al menos una de las dos cámaras del Congreso.Los republicanos están acostumbrados a esta ola inicial de entusiasmo demócrata y acaban dando la vuelta a las encuestas prácticamente el mismo día de la votación, como se pudo apreciar sin ir más lejos en las presidenciales de hace dos años, cuando Donald Trump se llevó por delante a la vista como favorita por muchos, Kamala Harris.Durante una cena con donantes del partido, el expresidente Barack Obama recordó amargamente a los asistentes que la incertidumbre de las encuestas suele jugar en contra de los demócratas.
"Acabamos perdiendo por dos puntos todas las carreras que llegan empatadas a las urnas. Eso es el margen de error", lamentó.Sin embargo, este año los republicanos tienen motivos para alarmarse: las principales encuestas dan casi por hecho que van a perder la Cámara de Representantes, la cámara baja del Congreso, y el Senado, la cámara alta, está ahora mismo en disputa; un escenario prácticamente impensable antes de la enorme crisis de combustible generada en febrero de este año por el inicio de la guerra con Irán.A esta circunstancia se suma el hecho de que las legislativas, por tradición, son entendidas como un castigo para la administración que está en el poder, independientemente del signo de su presidente, y que los seguidores de Trump están ahora mismo relativamente huérfanos de su faro y guía en estas elecciones porque su nombre no figura en las papeletas.De ahí el maratón de mítines que el presidente lleva a cabo desde hace semanas para terminar de instalar a toda costa en sus simpatizantes la idea de que si votan republicano, están votándole a él; una estrategia que podría rebotar dado que su nivel de aprobacion está en mínimos absolutos de su segundo mandato, según la última encuesta de YouGov.Mientras tanto, los votantes registrados como demócratas aventajan a los republicanos, en ocasiones con holgura, en los estados en juego. En Texas, donde el voto anticipado ha comenzado este martes…
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