Los expertos están llegando a un consenso sobre qué es este trastorno. Ahora debaten cuál es la mejor forma de tratarlo.Gerald Maguire siempre supo que había algo diferente en su cerebro.Recuerda haber levantado la mano en la primaria para responder una pregunta y haber tenido dificultades para pronunciar las palabras que tenía en mente. En algún punto entre el cerebro y la boca, las palabras se desviaban o se alteraban.
Los sonidos que lograban salir eran confusos y estaban intercalados con largos períodos de silencio forzado.Su experiencia con la tartamudez lo llevó finalmente a la facultad de medicina, donde estudió los fundamentos neurológicos de este trastorno del habla, que se caracteriza por repeticiones, sonidos prolongados y bloqueos silenciosos. Aproximadamente 80 millones de personas en todo el mundo tartamudean, pero las causas siguen sin entenderse bien. Durante mucho tiempo, muchos expertos médicos lo percibieron como una peculiaridad conductual relacionada con el nerviosismo, mientras que otros lo caracterizaron como un contratiempo pasajero en el desarrollo del lenguaje que muchos niños superan al crecer.A lo largo de su carrera como psiquiatra clínico, últimamente en la Universidad de California, Riverside, a Maguire le sorprendió la falta de atención que recibía esta afección.
"Siempre me sorprende lo poco que saben los médicos sobre la tartamudez", dijo.Para llenar estos vacíos, Maguire fundó hace poco la Sociedad de Investigación y Tratamiento de la Tartamudez, una organización sin fines de lucro que tiene como objetivo impulsar la investigación en neurociencia y los enfoques terapéuticos para las personas que tartamudean. Este año, convocó a un panel de más de 30 investigadores de todo el mundo, entre los que se encontraban psiquiatras, neurocientíficos, patólogos del habla y personas que tartamudean, con el fin de definir de una vez por todas qué es la tartamudez y cuál es la mejor manera de tratarla.Estas reuniones dieron como resultado las primeras pautas médicas consensuadas sobre la tartamudez, publicadas en agosto en Psychiatric Times. Casi todos los panelistas coincidieron en que la tartamudez debe clasificarse como un trastorno de origen cerebral relacionado con afecciones psiquiátricas como el trastorno por déficit de atención e hiperactividad y el síndrome de Tourette.
Esta conclusión fue una reivindicación para Maguire, quien… Luisana Lopilato y Michael Bublé atravesaron uno de los momentos más difíciles de sus vidas cuando su hijo Noah fue diagnosticado con cáncer en 2016. Con el paso de los años, la pareja pudo dejar atrás aquella etapa y continuar con sus proyectos personales y profesionales, aunque el recuerdo de lo vivido permanece presente.
Durante una gala benéfica en Los Ángeles, la actriz volvió a conectarse con esa historia y compartió una reflexión sobre el dolor, la gratitud y las personas que los acompañaron durante el tratamiento del niño.Lopilato publicó una serie de fotografías del evento y acompañó las imágenes con un texto en el que habló de las emociones que le despertó. “Hay noches en las que el corazón vuelve a lugares que uno nunca olvida… Estar sentada en la gala del Hospital de Niños de Los Ángeles, compartiendo una mesa con médicos y enfermeras que alguna vez nos sostuvieron cuando nuestro mundo parecía derrumbarse, fue una emoción difícil de explicar”, recordó.La presencia de Bublé sobre el escenario hizo que la noche tuviera un significado todavía más profundo para ambos. “Ver a @michaelbuble subir al escenario a cantar, lo miré y pensé en todo lo que habíamos vivido… Entre tantas personas, solo él y yo sabíamos lo que nuestros corazones estaban sintiendo”, expresó.En su mensaje, la actriz también se refirió a las marcas que dejan las experiencias dolorosas, incluso después de que la situación más urgente queda atrás.
“Porque hay heridas que sanan, pero dejan huellas para siempre. El dolor cambia con los años, pero nunca se olvida. Se transforma en una manera diferente de amar, de agradecer y de mirar la vida”, sostuvo.Lopilato cerró su reflexión con un agradecimiento a Dios y a todas las personas que acompañaron a la familia durante los momentos más complejos.
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