Una mujer fue condenada a tres años de prisión por estafa, pero el expediente deja al descubierto otro elemento: aspirantes al sistema educativo entregaron dinero bajo la promesa de alterar resultados del concurso de oposición.El caso terminó con una mujer condenada por estafa, pero es cuestionable el hecho de que aspirantes a ocupar puestos como docentes en el sistema educativo público estuvieron dispuestos, según la acusación del Ministerio Público, a pagar dinero para que supuestamente les modificaran las calificaciones obtenidas en el concurso de oposición.La ofertaLa oferta parecía abrir una puerta que, para muchos docentes, solo podía cruzarse aprobando un concurso: entregar dinero a cambio de conseguir un nombramiento en el Ministerio de Educación (Minerd).Según la acusación del Ministerio Público, Ana Minerva Terrero Sánchez aseguraba tener los contactos necesarios. Decía que podía intervenir en las calificaciones del concurso de oposición, garantizar plazas e incluso conseguir nombramientos para familiares.Pero los resultados nunca aparecieron.La operación terminó en los tribunales y este martes el Ministerio Público informó que Terrero Sánchez fue condenada a tres años de prisión por estafa.La jueza Santa Kenia Pérez Féliz, del Tribunal Unipersonal del Juzgado de Primera Instancia del Distrito Judicial de Barahona, ordenó que cumpla la pena en el Centro de Corrección y Rehabilitación de Baní, en Peravia.También deberá devolver RD$880,000 sustraídos mediante la estafa y pagar otros RD$500,000 como indemnización a una de las víctimas denunciantes. Leer más Marzo rompe su patrón seco y sorprende con lluvias inusuales La supuesta influenciaEl elemento central del engaño, conforme a la acusación, era la presunta capacidad de Terrero Sánchez para mover influencias dentro del sistema educativo.El Ministerio Público sostuvo que la mujer aprovechó sus funciones como empleada de una entidad pública para dotar de credibilidad a su historia y convencer a varias personas de que mantenía vínculos tanto en el Minerd como en el Distrito Educativo de Barahona.La promesa era particularmente atractiva para quienes aspiraban a ingresar al sistema educativo público: supuestamente podía modificar o “arreglar” las calificaciones obtenidas en el concurso de oposición y, de esa manera, asegurar el nombramiento.La oferta habría ido más lejos.
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