La ausencia de Jely Reátegui en las ediciones recientes de Yo Soy tuvo una razón médica. La actriz y jurado del programa contó que contrajo dengue, una enfermedad que derivó en su internación y la obligó a mantenerse alejada de sus actividades habituales.Reátegui relató su experiencia mediante una publicación en Instagram, donde compartió imágenes de los días que pasó en una clínica. En algunas de las fotografías aparece recostada en una cama hospitalaria y conectada a equipos de monitoreo.La integrante del espacio de imitación explicó que los primeros síntomas fueron intensos y que el cuadro requirió vigilancia médica.
Entre las molestias que enumeró figuran fiebre, dolores físicos, escalofríos y problemas de equilibrio.“Fiebres extremas, dolor de ojos, de cabeza, de huesos, de músculos, escalofríos infinitos, plaquetas en el piso, hígado en colapso, rash cutáneo, picazón, ardor, pérdida de equilibrio”, escribió la actriz al describir las complicaciones que atravesó.La artista también señaló que tuvo una baja en el nivel de plaquetas y alteraciones en el hígado, dos de los factores que llevaron a los médicos a mantenerla bajo observación. Sus seguidores reaccionaron a la publicación con mensajes de respaldo y deseos de recuperación.Reátegui no precisó cuánto tiempo permaneció internada, aunque dio cuenta de que pasó por distintas áreas de atención dentro de la clínica antes de recibir el alta.Jely Reategui revela que estuvo algunos días en UCIDurante la hospitalización, Jely Reátegui permaneció algunos días en la Unidad de Cuidados Intermedios (UCIN). La actriz incluyó esa etapa en el recuento que acompañó las fotos difundidas en sus redes sociales.“Días en mi cuarto, días en UCIN, días en otro cuarto, mosquitero 3000, cables collar, control mental, descontrol, sáquenme de aquí, fragilidad, familia, amigos, awita de coco, plumones, granadilla, dime quién eres y canta”, publicó en su mensaje, que mantuvo el tono personal con el que suele comunicarse con sus seguidores.Las imágenes permiten ver parte de su tratamiento durante esos días, con cables de monitoreo y elementos médicos junto a la cama.
También mostró detalles de las visitas y los cuidados que recibió de sus familiares y personas cercanas.La jurado de Yo Soy contó que atravesó momentos de preocupación por la evolución de la enfermedad. Me agarró feo y me asusté”, expresó al referirs… Le ha quitado mucho tiempo a Abya Yala, o a América Latina, de rescatar su historia fuera de la mirada colonial (que no significa, en ningún caso, negar que sucedió, que somos el resultado de ello y que, para desventaja de nuestro propio desarrollo y futuro, pervive de muchas maneras).Pero la verdad hay que decirla.
Manuel Díaz no cometió un exabrupto. Solo resumió la esencia de la cultura política dominicana, esa que incide una sociedad que se refleja en ese espejo, aunque se niegue a mirarlo."El que está agresivo, aquí se calma", me dijo un señor con más de cuatro décadas viviendo en Ginebra, una ciudad donde el silencio ocupa cada bloque del centro de una ciudad amplia, limpia y ordenada.Suiza apenas tiene un poco menos de kilómetros cuadrados y un poco menos de personas que la República Dominicana. Sus más de 1,500 lagos (donde algunos se bañan junto a los patos y cisnes) deslumbran a cualquiera que lo recorra con sus aguas azules y cristalinas.
No hay que preguntar si el agua es potable.Tampoco hay que pedirle permiso al motorista (o al ciclista, mejor dicho) para caminar sobre el pase de cebra. El juego de luces de los semáforos responde a su perfecta sincronía para medir a quién le corresponde cruzar la calle en todo momento. Hay sus peatones que cruzan en rojo, pero se están delatando, porque todos esperan su turno.Los autobuses y tranvías llegan a la hora acordada, anunciada en las pantallas electrónicas de las estaciones de autobuses, que es la misma de Google Maps y de la aplicación del sistema de transporte integrado estatal.El policía de tránsito no existe.
Es tan obvio que la multa a pagar si alguien no tiene ese ticket es tan cara, que ni siquiera se asume que alguien que tome un tranvía se haya montado sin boleto.Los carteles publicitarios no arruinan la vista urbana con su tamaño. La propaganda política tiene su espacio designado. Los partidos invitan a la gente a asistir a las votaciones sin los rostros de sus políticos y con los logos de sus partidos políticos en las esquinas de sus carteles.
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