El domingo 13 de agosto de 2023, Javier Milei estaba eufórico. Ese día sintió por primera vez que sería Presidente. Contra todos los pronósticos, la lista que encabezaba, había derrotado en las elecciones primarias a los candidatos del peronismo y de Cambiemos.
En esas mismas horas de euforia frenética arrancó una de las historias más interesantes de su mandato, una especie de remake de David contra Goliat, el enfrentamiento que sostuvo con una joven artista llamada Mariana Espósito, conocida como “Lali” por el mundo entero. De un lado, un presidente agresivo, con el respaldo de un poderoso aparato de propaganda. Del otro, una treintañera talentosa.
Esa historia tuvo un vuelco inesperado en las últimas horas, pero conviene contarla desde el principio, para que, quien esté dispuesto a hacerlo, entienda el significado profundo de lo ocurrido.Todo arrancó ese domingo de agosto con un tuit. Cuando Lali se enteró de los resultados electorales escribió apenas cuatro palabras en la red X: “Qué triste. Inmediatamente recibió cientos, miles de insultos.
Tal vez esa fue la primera demostración de la capacidad de daño del aparato propagandístico que habían construido los libertarios -bajo la conducción de Santiago Caputo y Fernando Cerimedo- en las redes sociales. Pero eligió explicar su posición: “Podría no opinar nada, obvio. Así que sí, para mí, es realmente triste votar un antiderechos.
Igual, tranquis, que soy una ciudadana angustiada, no una candidata ni nada. Un beso respetuoso para todos”.Fue peor. Los insultos se multiplicaron.Unos días después, le preguntaron por el episodio al futuro presidente.—No la conozco.
Yo escucho a los Rolling Stones —dijo Milei.La candidata a vicepresidenta Victoria Villarruel, fue más agresiva.—La verdad que, Lali, ¿qué querés que te diga? Vos te llenás la billetera con el Estado. Desde el momento en que recibís dinero público por los recitales que das, lógicamente tenés interés en seguir sosteniéndote la billetera...Milei conocía a Lali y no olvidaría lo ocurrido.
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