En nuestro presente digital, la palabra actualización se convirtió en un término indispensable. Los grandes avances tecnológicos requieren constantes mejoras en los sistemas operativos, por lo que resultan impulsando un ciclo de consumo constante que cada vez más se parece a una obsolescencia programada. Pero hace un par de décadas, la industria operaba bajo otra lógica, a mayor resistencia, mejor producto.
Fabricaban dispositivos pensados para perdurar en los años, e incluso algunos lo hicieron con el mítico Nokia 1100, que evoca, entre nostalgia y risas, la imagen de un teléfono que podría soportar cualquier golpe.Afirmar que todo pasado fue mejor implica ignorar un presente dinámico, marcado por un desarrollo acelerado que ha dado lugar a dispositivos tan innovadores que hoy se consideran indispensables en la vida cotidiana. Más allá del avance en electrodomésticos y del debate sobre el paso del tiempo y la funcionalidad, existen dispositivos que permanecen en la memoria colectiva, pero que, debido a la evolución tecnológica, dejaron de ser de uso común. Esto invita a preguntarse dónde concluyó su vida útil y qué ocurrió con ellos tras su retirada del día a día.En el norte de Bogotá, en un mercado popular, o como algunos prefieren llamarlo, “mercado de las pulgas”, un hombre de 84 años de edad atiende un puesto que bien podría ser un cementerio de dispositivos tecnológicos.
Son artefactos que marcaron otras generaciones pero que, gracias al inevitable paso del tiempo, quedaron relegados al olvido. Sin embargo, esto no es realmente un cementerio tecnológico, porque todavía avivan el interés de personas de todas las edades. Es, tal vez, una vitrina; o, si se prefiere, una pequeña exposición o museo del tiempo que atiende Gabriel González, un adulto mayor que dispone de una colección de más de 2 mil vinilos.
Algo que envidiaría el usuario más activo de Spotify, una aplicación que ‘Don’ Gabriel no conoce. Para él, la música se escucha en vitrola, como los discos de bolero que suele disfrutar. “Yo tengo una vitrola en la casa, y allá es donde me gusta disfrutar de mi colección de acetatos”, mencionó, resaltando el valor sentimental que para él tienen álbumes como el de los Beatles, que algunas veces suele escuchar en sus auténticas máquinas del tiempo.Aunque el protagonismo no es exclusivo de los acetatos, que pueden superar hasta cinco décadas de antigüedad,…
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Resto Demográfico (MITECO) ha registrado cifras récord en el control de incendios en 2026, según datos hasta el 21 de septiembre: 10.067,19 horas voladas en 2.659 salidas, 50.259 descargas de agua en un total de 498 incendios.Así lo ha revelado este martes el jefe del Área de Defensa contra Incendios Forestales del Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO), Rafael Gómez del Álamo, en la VIII Jornada Técnica de Lucha contra los Incendios Forestales organizada por Tecnifuego.Estas cifras suponen un 30% más de salidas que hace un año, un 27% más de horas voladas, un 12% más de descargas y un 31% más de incendios atendidos. Gómez del Álamo ha destacado que ha sido una campaña "bastante complicada".Según los últimos datos del MITECO, que llegan hasta el 4 de octubre, un total de 280.079 hectáreas han resultado arrasadas en 8.635 siniestros, un 140% más que la media de la década, aunque un 14% menos que lo registrado en las mismas fechas de 2025. En total, ha habido 47 grandes incendios frente a los 64 de 2025 y los 25 de la media de la década.En cualquier caso, Del Álamo ha avisado de falta de material y "obsolescencia" del existente.
"Hemos tenido dificultades por el número de aeronaves operativas por problemas de mantenimiento y obsolescencia. La flota es el medio más pesado que tenemos, pero tiene bastantes años", ha declarado para añadir que faltan bombarderos pesados, que asegura dejaron de funcionar en 2023 y no se ha encontrado aún alternativa alguna.En este sentido, ha pedido al próximo Gobierno, "sea cual sea", que analice la situación como "muy urgente". Respecto a las "lecciones" aprendidas, ha recomendado realizar más simulacros y ejercicios previos, elaborar nuevos protocolos y procedimientos de coordinación, coordinar grupos expertos de asesores y realizar una evaluación previa a la aceptación de recursos ofrecidos.También se ha referido a la "grave" situación que se vivió la semana del 24 al 30 de julio, en la que se declaró la Situación Operativa 3 (SO3), una situación inédita.
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