El primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, acusó al Comité del Nobel de haber perdido su brújula moral tras conceder el Premio Nobel de la Paz a la jurista sudafricana Navi Pillay. La crítica, emitida por la oficina del mandatario, se debe a que Pillay presidió previamente una comisión de investigación relacionada con Israel.
El anuncio y la posterior reacción oficial se produjeron un viernes en Jerusalén, enmarcando la controversia en torno a la selección de galardonados por parte de la institución noruega y su repercusión política en Oriente Medio.
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