Ceuta (España), 23 sep (EFE).- La frontera que separa la ciudad española norteafricana de Ceuta de Marruecos mantiene este miércoles la normalidad, aunque con vigilancia policial reforzada tras los llamamientos, coincidiendo con la jornada electoral en el país africano, a una nueva entrada masiva como la de finales de julio.La frontera del Tarajal, que separa Ceuta de Marruecos, desde donde los pasados 30 y 31 de julio accedieron entonces miles de migrantes y que conecta por carretera con la ciudad marroquí de Castillejos, amaneció y se mantuvo a lo largo del día tranquila, una situación similar a la que se registra al otro lado de Ceuta, en el espigón de Benzú.No obstante, se produjeron determinados acercamientos a algunos montes próximos a la frontera de grupos de migrantes subsaharianos, informaron fuentes policiales a EFE.Aunque no concretaron las cifras, se trató de pequeños grupos de migrantes de los que habitualmente permanecen en esa zona montañosa próxima a la frontera terrestre, que cuenta con un vallado de unos diez metros de altura y que discurre a lo largo de algo más de ocho kilómetros.Precisamente, la Guardia Civil y la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima iniciaron este mismo miércoles la reparación de la barrera flotante situada en el espigón fronterizo del Tarajal debido a los desperfectos producidos en las boyas.Además, el Ministerio del Interior español inició ya los trámites para prolongar dicho espigón e instalar un sistema de balizamiento permanente que reemplazará a la actual barrera flotante, instalada en agosto.La convocatoria masiva es la segunda que se produce desde finales de julio, después de que el 15 de agosto hubiera otro llamamiento similar a través de las redes sociales sin que llegara a registrarse ninguna incidencia. Embarcaciones de Salvamento Marítimo han trabajado este miércoles en la reparación de desperfectos detectados en la barrera neumática instalada en el entorno fronterizo del Tarajal en Ceuta, después de que distintos módulos de la estructura hayan vuelto a perder presión y presenten un aspecto parcialmente desinflado.La incidencia no constituye una novedad desde la instalación de la infraestructura el pasado 31 de julio, apenas un día después de la entrada masiva de inmigrantes registrada en Ceuta y coincidiendo con la visita del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, a la ciudad autónoma. Desde entonces, la barrera ha sufrido roturas y averías de forma recurrente.La estructura flotante, desplegada por el Ministerio del Interior en aguas próximas a la frontera, suele presentar desperfectos periódicos debido a pinchazos, así como a la acción de los temporales y las corrientes marinas, circunstancias que han provocado en distintas ocasiones la pérdida de presión en parte de sus módulos.
Desde su colocación ha sido habitual observar segmentos desinflados o desplazados respecto a su posición original.ADAPTACIÓN A LA SENTENCIA DEL SUPREMOLa instalación de esta infraestructura respondió a la necesidad de adaptar el dispositivo fronterizo a la sentencia dictada por el Tribunal Supremo el pasado 8 de julio, en la que se estableció que los rechazos en frontera no pueden aplicarse cuando los migrantes son interceptados antes de superar físicamente un elemento de contención fronterizo.La boya fue concebida como una barrera visible destinada a delimitar el espacio fronterizo marítimo y facilitar la actuación de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado frente a los intentos de acceso irregular por vía marítima.El portavoz del Gobierno de Ceuta, Alejandro Ramírez, ya calificó este martes como una situación "previsible" el deterioro de la infraestructura, a la vista de la experiencia acumulada por la ciudad con instalaciones similares en el litoral.Ramírez señaló que el Ejecutivo local contemplaba desde el principio que los episodios de mal tiempo y las fuertes corrientes terminarían afectando al estado de la barrera. Además, reclamó al Gobierno central información sobre las actuaciones de mejora de las infraestructuras fronterizas anunciadas para Ceuta con financiación de la Unión Europea. Ceuta, 23 sep (EFE).- La frontera que separa Ceuta de Marruecos mantiene desde primera hora de este miércoles la normalidad, aunque con vigilancia policial reforzada tras los llamamientos, coincidiendo con la jornada electoral en el país vecino, a una nueva entrada masiva en la ciudad como la ocurrida los días 30 y 31 de julio.La frontera del Tarajal, desde donde accedieron entonces miles de migrantes y que conecta por carretera con la ciudad marroquí de Castillejos, ha amanecido y se ha mantenido a lo largo del día tranquila, una situación similar a la que se registra al otro lado de Ceuta, en el espigón de Benzú.Fuentes policiales han informado a EFE de que se han producido, no obstante, determinados acercamientos a algunos montes próximos al perímetro fronterizo de grupos de migrantes subsaharianos, especialmente en la zona más próxima a Benzú.Aunque las fuentes no han concretado cifras, se trata de pequeños grupos de migrantes de los que habitualmente permanecen en esa zona montañosa próxima al perímetro fronterizo terrestre, que cuenta con un vallado de unos diez metros de altura y que discurre a lo largo de algo más de ocho kilómetros.Precisamente, la Guardia Civil y la Sociedad de Salvamento y Seguridad Marítima (Sasemar) han iniciado este mismo miércoles la reparación de la barrera flotante situada en el espigón fronterizo del Tarajal debido a los desperfectos producidos en las boyas.Además, el Ministerio del Interior ha iniciado ya los trámites para prolongar dicho espigón e instalar un sistema de balizamiento permanente que reemplazará a la actual barrera flotante instalada en agosto.La convocatoria masiva es la segunda que se produce desde finales de julio, ya que el 15 de agosto también hubo un llamamiento similar a través de las redes sociales sin que tampoco llegara a registrarse ninguna incidencia.
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