Nueva York recuperó 104 millones de dólares en propinas para sus repartidores en un período de seis meses. La medida se concretó después de que la ciudad obligara a las plataformas de entrega de comida a domicilio Uber Eats y DoorDash a mostrar de forma visible la opción de dejar propina en sus aplicaciones.
La normativa, que entró en vigor el 26 de julio, frenó las prácticas de las gigantes del delivery para asegurar que los trabajadores recibieran los pagos adicionales de los usuarios. Esta intervención en las interfaces de las aplicaciones permitió corregir la visibilidad de las compensaciones destinadas al sector.
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