Una investigación de la DDI de Mar del Plata derivó en allanamientos simultáneos en tres unidades penitenciarias bonaerenses por una presunta asociación ilícita dedicada a estafas telefónicas y robos agravados.De acuerdo con la información policial, la organización utilizaba el nombre de “Subcomisario Gutiérrez”, en alusión al personaje de ficción “Gutiérrez Is Mai Neim”, para comunicarse con potenciales víctimas y montar distintos engaños.La investigación, que está a cargo de la UFIJ N° 13 de Mar del Plata, a cargo del fiscal Mariano Moyano, se inició el 8 de julio, cuando tres hombres que se identificaron como policías llegaron a una vivienda de la calle Artigas al 700, en Mar del Plata. Según las fuentes, pidieron acceder al domicilio y, luego, cambiaron de versión: aseguraron que debían retirar dinero que el dueño de la propiedad guardaba allí. La mujer que los recibió detectó la maniobra e ingresó rápidamente.
Los sospechosos escaparon.El relevamiento de cámaras de seguridad y la apertura de antenas permitió identificar una línea que, de acuerdo con el expediente, fue utilizada por los involucrados. El número también surgió en otra causa por una entradera, donde se analizaban contactos entre dos de los acusados para identificar domicilios.El 14 de julio, uno de los investigados fue detenido en flagrancia por un robo contra una mujer de 70 años en la misma dirección de Artigas. Los delincuentes ingresaron a la vivienda, ataron, amordazaron y agredieron a la víctima, a quien le sustrajeron $600.000.
En ese procedimiento fue secuestrado un Volkswagen Polo que habría sido utilizado durante el hecho.Llamadas desde la cárcelLa causa incorporó el análisis de teléfonos incautados a dos sospechosos, uno detenido por el robo de julio y otro apresado el 29 de ese mes por la sustracción de una camioneta de reparto. El cruce de comunicaciones y una rueda de reconocimiento permitieron, siempre según la causa, vincularlos con la maniobra previa al robo de Artigas.Más adelante, las tareas investigativas identificaron a un tercer presunto integrante que se ocupaba de llamar a posibles víctimas y de realizar averiguaciones mediante la modalidad conocida como cuento del tío.Las escuchas sobre seis líneas telefónicas, autorizadas en la investigación, llevaron a los agentes a sostener que se trataba de una estructura con tareas distribuidas y alcance en distintas provincia… Una mujer cubana colocó recipientes metálicos, palos, telas y otros objetos detrás de la puerta de su vivienda para crear una alarma casera contra posibles intrusos, según se observa en un video difundido en redes sociales.
La escena, presentada con humor por su familiar, expone la preocupación de muchas familias ante los robos y hurtos en Cuba.En las imágenes, compartidas desde la cuenta de la ciudadana cubana, Susana Nápoles, la mujer arma una barrera con elementos domésticos que, al caer o desplazarse, producirían ruido y alertarían a quienes están dentro de la casa. La puerta, de madera y con signos de deterioro, queda asegurada además con cierres y objetos apoyados desde el interior.“Porque aquí hay mucho robo y muchas cosas. No puedo vivir para estar tranquila”, dice durante la grabación, mientras intenta acomodar cada pieza.Ollas y palos como advertencia ante una posible entradaEl sistema no parece diseñado para impedir por completo el ingreso de una persona.
Su objetivo sería generar un estruendo si alguien mueve la puerta durante la madrugada. La mujer coloca varios objetos uno detrás de otro, entre ellos una olla y utensilios metálicos, con la intención de que se desplomen si se fuerza el acceso.“Vamos a ponerle un jaco y una olita”, comenta mientras organiza los objetos. También explica que necesita agregar otro elemento para que la estructura quede firme.La secuencia refleja una respuesta doméstica frente a la inseguridad: ante la falta de acceso a alarmas electrónicas, cámaras o cerraduras reforzadas, algunas personas recurren a recursos disponibles en sus viviendas.
El mecanismo combina obstáculos físicos y una advertencia sonora, aunque no sustituye una cerradura segura ni una intervención policial ante un delito.La publicaciónmuestra el miedo expresado por la mujer, quien asocia esas medidas con la necesidad de poder dormir tranquila.Los robos y hurtos, entre las principales preocupaciones de los hogaresEl testimonio se conoce en un escenario de denuncias recurrentes por robos en viviendas, sustracciones de vehículos eléctricos y asaltos a personas en distintas provincias cubanas.Datos difundidos por el Observatorio Cubano de Auditoría Ciudadana (OCAC), recogidos por medios independientes, registraron 2.833 delitos verificados en Cuba durante 2025, un aumento del 115% frente a 2024. De ese total, 1.536 correspondieron a robos, según la infor…
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