La segunda semana de septiembre trae consigo mucho entusiasmo en el Cusco. El próximo jueves (10.09.2026), Cienciano afrontará los cuartos de final de la Copa Sudamericana recibiendo a Montevideo City. Sin más tiempo que perder, el entrenador Horacio Melgarejo ha dado inicio a los entrenamientos en el Inca Garcilaso de la Vega.Sin embargo, un futbolista del plantel quedará desmarcado de la planificación pese a que se ha presentado a los trabajos con el resto del elenco.
El mediocampista Gerson Barreto, de activa participación en ambos frentes, no participará en el enfrentamiento de ida, lo que supone una ausencia sensible para el centro de la cancha.La baja del ancla de Cienciano no responde a inconvenientes médicos, sí deportivos. Al haber acumulado tres cartulinas amarillas, completando el rango permitido, se le ha sancionado con un partido de castigo. Aquellas amonestaciones surgieron en los choques contra FBC Melgar (Fase Preliminar), Lanús (dieciseisavos de final) y Botafogo (octavos de final).No es menos cierto que el alejamiento temporal de Barreto originará más de un dolor de cabeza para el DT Melgarejo, pero la presencia de otros efectivos, que vienen esperando su oportunidad para demostrar su valía, ofrecen cierto alivio a puertas de un envite trascendental camino a las semifinales.Tal vez, el comando técnico de Cienciano esté analizando la posibilidad concreta de reemplazar al suspendido con el ingreso de Ademar Robles, volante de primera línea de las mismas características y con una muy buena cantidad de minutos acumulados en la Sudamericana 2026.Otra opción interesante surge con Henry Caparó, quien desde que llegó al equipo cusqueño ha ganado una enorme regularidad, sin importar la condición en la que ha sido empleado.
Aunque, conviene señalar, en la Fase Eliminatoria de la Copa ha entrado de cambio. En cualquier caso, ambos deportistas son puntuales validos para acompañar a un solvente Santiago Arias.Montevideo City toma precaucionesDespués de una angustiante clasificación a cuartos de final, dejando atrás a Club Tigre en tanda de penales, Montevideo City ha puesto en marcha su plan contra Cienciano. Existe, sobre todo, atención plena en las que complicaciones que supondrán acudir a un escenario de enorme altitud.Para intentar aclimatarse a esa condición, la expedición uruguaya ha decidido arribar a Cusco dos días antes del choque de ida.
La retirada del cuadro Young Artists After Siamesas 1960, de Kehinde Wiley, de la Embajada de los Estados Unidos en Santo Domingo, hecho que ha dado la vuelta al mundo, pertenece a esa clase de decisiones que parecen administrativas hasta una segunda mirada. De pronto, la pared adquiere espesor y la pintura deja de ser un objeto decorativo. Entran en escena la historia, los símbolos, la relación entre dos países y una pregunta incómoda: ¿sabían quienes ordenaron quitarlo qué era exactamente lo que vetaban?Las decisiones apresuradas suelen padecer de miopía.
Ven la superficie, distinguen los colores más llamativos y, satisfechas con ese reconocimiento elemental, dictan sentencia. Una palabra de moda basta para condenar un libro; una etiqueta ideológica, para descolgar un cuadro. El poder, cuando se siente urgido por demostrar que manda, rara vez dispone del sosiego necesario para comprender.
El arte, por su lado, tiene la mala costumbre de resistirse a las clasificaciones simples.La otra dimensión del cuadroLa obra de Wiley tampoco fue concebida para pasar inadvertida. Más de doce pies de ancho y cerca de nueve de alto, impone la presencia de cuatro jóvenes dominicanos. Dos permanecen de pie en el centro y otros dos, sentados en los extremos inferiores, sostienen una composición que recuerda la solemnidad teatral de los grandes retratos históricos, aquellos en los que los nobles, militares y gobernantes se ofrecían a la posteridad convencidos de que el mundo les pertenecía.
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