La psiquiatra y coordinadora del Área de Salud Mental de la Fundación Hospitalarias Cantabria, la doctora Ana Fernández Villar, ha llamado a no obviar "el suicidio oculto de los ancianos", que es "una realidad poco evidenciada y hablada", y causada por, entre otros factores, la soledad no deseada."No hay que olvidar" este fenómeno en personas mayores, el cual requiere atención y esfuerzos "por abordarlo y tratarlo", ha explicado con motivo de la celebración, el jueves, 10 de septiembre, del Día Mundial para la Prevención del Suicidio. Al tiempo, ha señalado al envejecimiento incapacitante como otra de sus posibles causas.En el ámbito general, Fernández Villar ha explicado que múltiples factores pueden llevar a una persona a suicidarse, los cuales "enraízan en un profundo sufrimiento y en un deseo, no tanto de morir, sino de no continuar viviendo así". "La desesperanza, la soledad no deseada, el dolor físico o el trastorno mental grave influyen en esa decisión", ha declarado, para añadir que "el perfil de la persona que llega con ideación suicida a consulta en los últimos años es el de una persona relativamente joven, a veces sin un trastorno mental, pero con una crisis vital sobrevenida"."La soledad percibida entre los jóvenes, generando un mayor aislamiento, relacionado con el papel de las redes sociales y los cambios estructurales familiares; la impulsividad acrecentada en un contexto de intoxicación por consumo de sustancias o la pérdida de sentido vital entre muchos jóvenes y adultos" son algunas de las razones que ha argumentado en este sentido.De cualquier forma, ha subrayado que "el suicidio se puede prevenir", para lo que "el primer paso es preguntar acerca de si en algún momento han pensado que, para vivir así, mejor no vivir".
"Se ha de hacer desde una actitud de escucha, sin juicios ni valoraciones", ha expuesto, tras lo que ha afirmado que, después, es oportuno "buscar ayuda de profesionales, ya sean psiquiatras o psicólogos".SEÑALES DE ALARMAEn cuanto a las señales de alarma al respecto, ha destacado conflictos interpersonales, pérdidas recientes, diagnósticos médicos graves y situaciones de crisis agudas. "Por otro lado, resulta importante observar si la persona empieza a resolver asuntos pendientes con premura, cambios de carácter bruscos, autolesiones, aumento de la impulsividad, mayor aislamiento...", ha alertado.La especialista, que ha ind… En un video publicado en redes sociales donde una joven cubana relató que su desayuno consistió en un pan racionado, aceite, azúcar y agua endulzada, una escena que expone las limitaciones cotidianas de muchas familias en Cuba ante el desabastecimiento de alimentos y productos básicos.La joven identificada únicamente como Sheyla, explicó que cada persona tiene derecho a un solo pan al día a través de la bodega, el sistema de distribución estatal de alimentos subsidiados.
“Aquí solamente tenemos derecho a un pan diario por la bodega por persona. Aquí no te permiten comprar más de uno”, afirmó mientras mostraba el producto que había retirado.El pan, según contó, estaba duro, pero representaba la única alternativa disponible para iniciar el día. “Más duro no podía estar, pero es lo que tenemos, mamita.
Aquí por más duro que esté, nosotros le buscamos la solución”, dijo en su testimonio.Opciones limitadas para la alimentaciónSheyla indicó que tostó el pan en un sartén con una pequeña cantidad de aceite. Explicó que debía racionar incluso ese ingrediente porque quedaba poco en el envase. “Lo puse a tostar en el sartencito con un poquitico de aceite, porque ya ese era el fondaje que me quedaba”, señaló.La joven preparó dos porciones del mismo pan: una con aceite y sal, la otra con azúcar.
Para acompañarlas, sirvió un vaso de agua con azúcar prieta, una bebida a la que llamó “lordo”. “Este fue mi desayuno el día de hoy”, expresó al final del video.Su relato también refleja el costo que pueden tener otros alimentos fuera del sistema de racionamiento. “Desayunar pan con mayonesa, mantequilla o con cualquier otra cosa es un lujo”, sostuvo.
Comprar pan en la calle, añadió, implica un gasto difícil de asumir para numerosos hogares: “La jaba te puede salir carísima”.La escasez alcanza a alimentos, medicamentos y servicios básicosLa experiencia compartida por Sheyla se sitúa en un escenario de precariedad que afecta la alimentación y otros aspectos de la vida diaria en la isla. La falta de productos en mercados y bodegas obliga a muchas personas a reducir porciones, sustituir ingredientes y ajustar sus comidas a lo que logran conseguir.Las limitaciones también se extienden a medicamentos, artículos de higiene y otros bienes de uso cotidiano. Para quienes padecen enfermedades crónicas o requieren tratamientos específicos, la escasez puede obligar a buscar fármacos por vía…
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