Cuando hablamos de nuestros parques nacionales solemos pensar en bosques, montañas, biodiversidad o paisajes que debemos preservar, pero existe también una dimensión determinante y tangible para el futuro de la República Dominicana: una parte fundamental de nuestra seguridad hídrica comienza en los ecosistemas que protegemos.El agua no nace en las tuberías ni en los acueductos. Antes de llegar a nuestras ciudades, campos y hogares, depende de un complejo sistema natural. Los bosques captan la lluvia, favorecen su infiltración en los suelos, alimentan acuíferos y manantiales, reducen la erosión y contribuyen a regular el flujo de los ríos.
Los parques nacionales son, por tanto, parte de la infraestructura hídrica de la nación. Esta realidad puede apreciarse con especial claridad en la Cordillera Central, verdadero corazón hídrico de la República Dominicana. Allí se encuentran áreas protegidas de enorme importancia, como los parques nacionales José del Carmen Ramírez, Armando Bermúdez, Juan Bautista Pérez Rancier —Valle Nuevo— y Montaña La Humeadora, entre otros espacios de conservación.
En esas montañas se originan los sistemas fluviales más importantes del país.Solo la recientemente reconocida Reserva de Biosfera Madre de las Aguas permite dimensionar esa importancia. Sus siete cuencas hidrográficas están vinculadas al 98 % de la generación hidroeléctrica, al 87 % de las tierras irrigadas y al 52 % de las plantas potabilizadoras del país. Es difícil encontrar una demostración más clara que esta de la relación entre conservación ambiental, seguridad hídrica, producción de alimentos y desarrollo económico.Pero esta función no corresponde únicamente a los parques de la Cordillera Central.
Los Haitises, las sierras de Bahoruco y Neiba, Loma Novillero y otras áreas protegidas cumplen también con estas características diferenciadoras. Solo Novillero contribuye a proteger zonas vinculadas a las cuencas de los ríos Haina, Isabela y Ozama, esenciales para el gran Santo Domingo.Por eso debemos comenzar a mirar nuestros parques nacionales de una manera diferente. No son territorios improductivos ni espacios aislados del desarrollo.
Son activos estratégicos de la nación. Un bosque protegido en una montaña puede ser tan importante para el abastecimiento de agua de una ciudad como una presa o un acueducto. La diferencia es que esa infraestructura natural lleva miles de a…
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