El FC Barcelona aterriza este martes en el Parque de los Príncipes para enfrentarse al PSG, el titán entre los titanes de Europa. El club parisino ha convertido la Champions en su competición por excelencia al conquistarla durante las dos últimas ediciones. Los azulgranas saben lo que es vencer al equipo francés, lo han hecho en el pasado, incluso con una remontada histórica.
Sin embargo, esta vez se enfrentan a dos de sus exjugadores, que llegan a la cita, con apariencia de final, con sed de venganza tras haber salido del Camp Nou por la puerta de atrás. Ousmane Dembélé llegó a la ciudad condal en agosto de 2017 después de que el FC Barcelona cerrara un acuerdo con el Borussia Dortmund por 105 millones de euros más variables. Se convirtió en el jugador más caro de la historia azulgrana, además de contar con una cláusula de rescisión de 400 millones de euros.
Firmaba por cinco temporadas para convertirse en el nuevo Neymar. Sin embargo, vivió un infierno debido a las lesiones que no le dieron tregua durante sus primeros años en España. Una situación que complicó sobremanera que pudiera adaptarse al estilo de juego del club azulgrana.
Las críticas y los reproches fueron creciendo con el delantero francés. A las lesiones se sumó también su adicción a los videojuegos que le mantenían noches en vela y provocaban que llegara tarde a los entrenamientos. Una situación que se convirtió en algo recurrente.
Tal fue la situación que llegó incluso a pagar 200.000 euros de multa por los retrasos. En algunas ocasiones, llegó a ausentarse de los entrenamientos alegando gastroenteritis y sin avisar al club, que incluso le pidió mantener el teléfono operativo durante la noche. También acumuló retrasos en compromisos oficiales, como la cena navideña de 2021, a la que llegó una hora tarde.
Sus hábitos alimenticios generaron preocupación y el Barça contrató a un cocinero para su domicilio, aunque el francés acabó despidiéndolo semanas después. En 2019, además, fue expulsado tras decirle al árbitro Mateu Lahoz: “Eres muy malo”, perdiéndose así el Clásico que se aproximaba.Cuando parecía que vivía su mejor momento, hizo las maletas. La oferta de renovación del FC Barcelona no llegó a convencerle.
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