Cuántas veces, durante un viaje por la Patagonia, se imaginó la posibilidad de quedarse a vivir allí y montar un emprendimiento, ya sea en lo alto de una montaña, frente a un lago azul o en un pueblo encantador. Parejas que, durante las vacaciones, se preguntaron alguna vez: “¿Y si vendemos todo y nos instalamos acá?”. Amantes de los inviernos blancos y de las casas con hogar a leña que imaginaron por un instante cómo sería calentarse las manos frente al fuego después de dejar las botas en la entrada de una cabaña.
Para algunos, el sueño quedará en eso: una fantasía difícil de concretar. Otros, en cambio, empezarán a averiguar qué hace falta para dar el gran paso y transformar ese paisaje soñado en un proyecto de vida.La primera pregunta es inevitable: ¿hay que tener un gran capital para invertir en la Patagonia y poner en marcha un emprendimiento vinculado al turismo? “Realmente no, y menos si lo comparamos con otras plazas del país”, asegura Federico García Liñeiro, director ejecutivo de Patagonia Desarrolla, una de las firmas referentes en la comercialización de activos rurales en el oeste de Chubut.
Según explica, en localidades como Esquel y Trevelin existe una oferta considerable que permite encontrar lotes desde valores cercanos a los USD 15.000.Claro que el monto de entrada depende del proyecto. “No es lo mismo desarrollar unas cabañas que un lodge de pesca sobre la vera de un río, donde ya hablamos de propiedades considerablemente más onerosas”, aclara el especialista en bienes raíces. Patagonia Desarrolla trabaja con un amplio abanico de propiedades, desde pequeños desarrollos y chacras hasta grandes campos y estancias de alto valor.García Liñeiro destaca además una particularidad de la zona en la que trabaja: a corta distancia es posible elegir entre un lote urbano y una propiedad completamente rural.
Pero antes de comprar, recomienda conocer muy bien el lugar y contar con el asesoramiento de una inmobiliaria reconocida que pueda explicar “cómo son realmente los accesos, los inviernos, los servicios y la vida cotidiana en cada lugar”.Una vista extraordinaria, advierte, puede implicar también una pendiente importante, nieve o mayores dificultades de acceso durante el invierno. “Pero, sobre todo, el primer paso es animarse. Hoy podemos estar conectados y trabajar desde lugares que hace algunos años parecían imposibles.
Septiembre inició con varios factores que podrían sostener la estabilidad cambiaria durante el mes, en un contexto en el que buena parte de los analistas privados observa condiciones más favorables para que el tipo de cambio transite las próximas semanas sin sobresaltos. La combinación incluye una menor demanda de divisas para importar energía, un flujo todavía relevante del agro, una mayor oferta vinculada a emisiones de deuda y una baja de algunas fuentes de presión que habían pesado sobre el mercado en meses previos.En ese esquema, uno de los cambios más visibles aparece por el lado de la estacionalidad. Con el final de los meses de mayor consumo de gas natural licuado y combustibles, septiembre abre una etapa de menor necesidad de dólares para abastecer la demanda energética.
Esa reducción importa porque quita presión sobre el Mercado Libre de Cambios (MLC) y mejora el equilibrio entre oferta y demanda en un momento clave del calendario financiero.A la vez, el frente exportador suma señales que el mercado sigue de cerca. La mejora reciente de las cotizaciones internacionales de la soja y otros granos refuerza la expectativa de que el sector agropecuario mantenga un nivel de liquidación significativo, aún si la comparación interanual de septiembre aparece condicionada por una base exigente. Para el equipo económico, ese ingreso de divisas resulta central porque amplía el colchón de oferta en un mes en el que cada flujo adicional ayuda a sostener la calma cambiaria.Las colocaciones de deuda de empresas y provincias vienen aportando dólares al mercado y todo indica que ese canal podría intensificarse en las próximas semanasTambién juega a favor la dinámica financiera.
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