En noviembre de 2025, un oscuro sitio web pro-ruso revelaba una lista de fotos y nombres de quienes llamaba los “gansos grises”, más de un centear de hombres y mujeres de Latinoamérica que habían supuestamente combatido como mercenarios en el conflicto entre el Kremlin y Ucrania, para el lado ucraniano. Allí, había una argentina: Griselda Inés Ortiz era su nombre, supuestamente oriunda de Villa Constitución, Santa Fe, vecina de Tigre, hoy de 45 años. En ese artículo, la mujer posaba con su equipo táctico y su fusil de asalto, en una foto que ilustra esta nota.
También, flexionaba un poco la espalda para una selfie de espejo con un suéter de alguna fuerza de seguridad. En junio del año pasado, precisamente, Ortiz había cobrado su último aporte de seguridad social como policía de la Bonaerense, según sus registros previsionales. En 2016, un boletín informativo del Ministerio de Seguridad provincial la nombraba como cadete, tras un paso por la Academia de la Policía Local de Tigre.Hoy, Ortiz está detenida.
El Departamento Antisecuestros Norte de la PFA la arrestó ayer viernes en un conventillo de la zona de Tigre. Comparecerá ante el juez Luis Armella, que subroga el Juzgado Federal N°2 de Lomas de Zamora, en un expediente donde participa el fiscal Sergio Mola. El magistrado la indagará este lunes por el delito de trata de personas, en una variante inesperada de la calificación, atravesada por lo más turbulento del siglo XXI.
La Justicia federal la acusa, precisamente, de reclutar a mercenarios argentinos para pelear en la guerra entre Rusia y Ucrania. Hay cuatro víctimas identificadas, todos varones. Por otra parte, Griselda no estaría sola en su presunto negocio de soldados argentinos de la fortuna.
Su pareja, un ex PFA transferido a la Policía de la Ciudad, hoy dado de baja, se encuentra prófugo. Los investigadores creen que cruzó a Brasil. En su domicilio en el conventillo se encontró una pistola y varios emblemas del ejército ucraniano, así como formularios para el reclutamiento mismo y los viejos gafetes policiales de Ortiz con su número de legajo.
Los blancos de Griselda y su pareja, según investigadores, eran ex policías como ellos, una figurita repetida en el conflicto ruso-ucraniano. El precio por jugarse la vida bajo el fuego de los drones: tres mil dólares.La causa en su contra comenzó el 11 de marzo de este año, cuando la PSA encontró en un pre-em…
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