La legitimidad democrática depende en gran medida de la capacidad de las instituciones para responder a las expectativas de las personas. Tal como advierte el Informe Regional Democracias Bajo Presión: Reimaginar los futuros de la democracia y el desarrollo en América Latina y el Caribe, del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), si la política no representa, si el Estado no ejecuta, y si los resultados no llegan a la ciudadanía, la legitimidad democrática se erosiona.Esta premisa se vuelve cada vez más relevante en un contexto regional marcado por nuevas presiones superpuestas como: polarización política, la revolución tecnológica y la transformación del ecosistema informativo; la inseguridad y crimen organizado, la movilidad humana y la triple crisis planetaria —cambio climático, pérdida de biodiversidad y contaminación. En este contexto, la República Dominicana ofrece señales alentadoras sobre la fortaleza de su democracia.
Si bien persisten desafíos de carácter estructural, los avances alcanzados durante las últimas décadas la posicionan en muchas dimensiones por encima de los promedios regionales. Un ejemplo de ello es el indicador de democracia electoral (V-Dem, 2025) que sitúa al país en el quinto lugar del Caribe y el noveno de América Latina y el Caribe. Asimismo, el país destaca por contar con una sociedad civil activa y robusta, con niveles de participación superiores a los promedios regionales (V-Dem, 2025).A ello se suman avances significativos en materia de desarrollo humano.
Durante las últimas décadas, República Dominicana ha logrado reducir la pobreza y la desigualdad, alcanzando uno de los coeficientes de Gini más bajos de la región (CEPAL, 2025). Al mismo tiempo, diversos indicadores internacionales muestran mejoras en ámbitos relacionados con la gobernanza, la capacidad institucional y las libertades fundamentales[1], así como la libertad de expresión (IDEA Internacional e Índice Chapultepec), elementos esenciales para la consolidación democrática.Sin embargo, ningún sistema democrático está exento de desafíos. El propio informe advierte que en toda la región persisten brechas importantes en temas estructurales como la vulnerabilidad, la pobreza, desafección ciudadana, el clientelismo político, la representación política de las mujeres, entre otros, algunos de estos también se reflejan en Republica Dominicana.
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