El nombre de Roberto Mosquera ha estado ligado en Sporting Cristal desde que fuera un futbolista en activo. Cerrada esa etapa, se metió de lleno a la dirección técnica en clubes de menor fuste hasta que le llegó la oportunidad de volver al Rímac como líder de vestuario. Y en esa función sumó grandes logros en materia de títulos y reconocimientos, siendo el último uno que enaltece su profesionalismo: llegar a los 200 partidos dirigidos.
No es menos cierto que el momento en el que lo celebra no es el mejor, pero tampoco puede dejarse de lado un récord al que le ha sacado mucho lustre en comunicación con L1MAX: “Es para mí un logro importante, porque en esos 200 partidos solo hemos perdido 10. Son números que me llenan de satisfacción y también de responsabilidad, porque me van a pedir lo mismo en esta parte nueva”.Fue a mediados de la década de los noventa cuando Mosquera se acercó a su actual experiencia al ser la mano derecha de Sergio Markarián, el líder de vestuario de Sporting Cristal. De aquella vivencia, más que enriquecedora, le quedó marcado a fuego el subcampeonato de la Copa Libertadores 1997, tras la derrota en la final (0-1) a manos del Cruzeiro.A continuación, Roberto Mosquera dio el paso definitivo al ubicarse en los banquillos como director técnico.
Su recorrido, eso sí, lo hizo en clubes provincianos, en los que atravesó toda clase de situaciones. Durante esa época, el profesional peruano era reconocido por la insistencia del juego estético basado en pequeñas asociaciones que derivasen en la efectividad a campo contrario.El cénit de su carrera llegó entre el 2010 y 2011 llevando las riendas del Sport Huancayo, club al que revitalizó hasta llevarlo a la Copa Libertadores. Por esa encomiable labor fue condecorado como el Mejor Entrenador de la temporada y tiempo más tarde, exactamente en 2012, llegó a ser contratado por Sporting Cristal.Con la oportunidad de retornar a La Florida, esta vez como entrenador oficial, Roberto Mosquera echó a andar y de manera inmediata plasmó su sello en un equipo que se rehízo para salir campeón, lo que significó su primer título.
A pesar del logro, posteriormente, se marchó, pero años más tarde volvió —configurando su segunda vuelta— y consiguió otro campeonato local. Mosquera, tercer capítuloA pesar de que el segundo periplo de Roberto Mosquera arrojó un porcentaje importante de números en azul, la falta de cone…
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