Rusia intervino Metro Cash and Carry el lunes y puso las operaciones de la compañía alemana en el país bajo gestión temporal, en una nueva toma de control de activos de empresas vinculadas con naciones que respaldan a Ucrania. La medida deja a la minorista alemana como propietaria formal, pero sin control operativo de su filial rusa, según comunicó la empresa.El decreto, firmado por el presidente Vladimir Putin, transfirió la administración de la filial rusa a UK Torg RUS, mientras la empresa analiza las consecuencias de la decisión para su actividad y sus activos.El documento establece que la compañía rusa de Metro pasa a ser administrada por UK Torg RUS. La decisión se suma a una serie de intervenciones sobre negocios de grupos extranjeros en Rusia.Metro AG informó que todavía conserva formalmente la propiedad de la empresa, aunque ya no tiene “control operativo sobre su filial rusa”.
La firma indicó que evalúa el alcance de la resolución.En otro pasaje de su comunicado, la compañía señaló: “Actualmente se están analizando otras repercusiones del decreto para METRO AG”.A comienzos de mes, Moscú también tomó el control de los negocios y activos de la alimentaria suiza Nestlé, de la cadena francesa Auchan y de la antigua red de artículos para el hogar Leroy Merlin.Las ventas y los obstáculos para salir de RusiaEn su último informe anual, Metro indicó que sus ventas en Rusia alcanzaron 2.600 millones de euros (USD 2.900 millones) durante el ejercicio financiero 2024/2025.El grupo añadió en su último informe trimestral que las sociedades rusas de la empresa contaban con 152 millones de euros (USD 172 millones) en efectivo y equivalentes de efectivo al 30 de junio.Tras el envío de tropas rusas a Ucrania, gran parte de las compañías occidentales vendió o aisló sus operaciones en Rusia debido a las sanciones y a las restricciones al comercio. Otras mantuvieron una presencia limitada por sus trabajadores o por la provisión de bienes, mientras Rusia exigió autorización presidencial para determinadas operaciones de salida o tomó directamente activos de empresas.Venta de activos y control sobre filiales extranjerasTras la invasión de Ucrania en febrero de 2022, Moscú articuló medidas contra compañías de países considerados “no amigables”, en respuesta a las sanciones aplicadas por la Unión Europea y Estados Unidos. El marco incluye decretos presidenciales que permit…
El Kremlin ha transferido los activos de la filial rusa del gigante de la distribución alemán Metro AG a una empresa que se encargará de su gestión de forma temporal, después de hacer lo mismo con Nestlé, Auchan y Leroy Merlin, en una nueva medida que afecta a una empresa europea.De esta manera, el Gobierno ruso, a través del decreto 302 y con la firma de Vladimir Putin, ha decidido que el 100% de las acciones del capital social de JSC Metro Warehouse Noginsk, propiedad de Metro, pase a manos de la empresa británica Torg Rus.La compañía que administrará a partir de ahora la firma alemana en Rusia es propiedad del consejero delegado de la filial de Metro, Johannes Tholey, según ha informado la misma compañía en un comunicado, sin dar más detalles de que implicaciones tiene esta información.No obstante, han indicado que la propiedad de la filial sigue perteneciendo formalmente a Metro, aunque el decreto haya dejado sin efecto su control operativo."Desde el inicio de la guerra de Rusia contra Ucrania en febrero de 2022, Metro ha adoptado diversas medidas para reducir los vínculos entre las empresas rusas y Metro. Actualmente se están analizando las posibles repercusiones del decreto sobre Metro", reza la nota distribuida por la compañía.Metro llegó al mercado ruso en 2001 y actualmente cuenta con 91 tiendas mayoristas en Rusia y alrededor de 9.000 empleados trabajan para la firma en el país.El pasado 18 de septiembre, el Kremlin ordenó transferir los activos de Nestlé, Auchan y Lehmana Pro, actual nombre de Leroy Merlin en el país, a la compañía rusa L.E.V. Management para que ejerza su gestión de manera temporal, en un envite de Putin a las multinacionales europeas al calor de las tensiones con Bruselas tras la invasión rusa de Ucrania.
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