La Casa de Nariño, sede del Gobierno colombiano durante casi medio siglo, vive una jornada inusual desde este lunes sin tantas restricciones de seguridad y con menor cantidad de funcionarios. El cambio se produce a la espera de que el inmueble se convierta en un museo.
La medida responde a una decisión del presidente Abelardo, marcando el fin de una era para el histórico edificio gubernamental que ahora transiciona hacia un nuevo uso cultural y público.
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