Canadá ofrece una versión particular de la decadencia occidental: la de una sociedad devastada por el confort, donde décadas de prosperidad, estado de bienestar, tranquilidad y protección estadounidense han debilitado la conciencia política y la capacidad de enfrentarse a la realidad. Tras nueve años y medio de Gobierno de Justin Trudeau, el derrumbe del país adquiere tintes recreativos: una caída amortiguada al ritmo del senderismo, las reformas del hogar y los fines de semana en plena naturaleza. Es lo que denomino la “sociedad-chalet” en un libro en francés que acaba de publicarse.La huida como forma de vidaUn chalet canadiense —lo que en el mundo hispano se entendería más bien como una casa de campo o una cabaña— es una segunda residencia situada lejos de los grandes núcleos urbanos, a orillas de un lago, en la montaña, en el bosque o al final de un camino rural.
Uno se refugia allí en busca de sosiego, lejos del ruido, los conflictos y la agitación del mundo exterior. Senderos, estaciones de esquí, spas nórdicos: gracias a la industria de las actividades al aire libre y de la relajación obligatoria, uno también se retira allí para abandonarse a la sociedad del ocio.Canadá es, geográficamente, un chalet. Encaramado al norte de América, sobre los hombros de Estados Unidos, en la cómoda periferia del imperio, da la impresión —ilusoria, pero persistente— de estar protegido por la distancia.
Los grandes espacios refuerzan entre los canadienses la sensación de vivir para siempre al abrigo de la historia.Canadá es, ideológica y psicológicamente, un chalet. El refugio se ha convertido allí en una disposición de ánimo, incluso en un proyecto de antisociedad. Se mantiene el “distanciamiento social” para evitar las “situaciones que generan ansiedad”.
Uno se aleja de la acción, pero también de la propia realidad.Evidentemente, los canadienses no son los únicos occidentales que han adoptado un modo de vida centrado en la comodidad material y el bienestar personal. Sin embargo, tanto en Quebec como en el Canadá anglófono, este modelo parece haber sido llevado hasta la caricatura.La inmigración masiva o la negativa a verLa relación de mis conciudadanos con la inmigración masiva ilustra bien esta gran evasión. Quizá más que en cualquier otro país occidental, en Canadá sigue presentándose como un enriquecimiento indiscutible, una necesidad económica y una…
Manual para la elaboración de una tesis (Eudeba, 2026), de Sergio Sabha, llega como una guía práctica que actualiza el proceso de investigación académica en el contexto de la inteligencia artificial, casi medio siglo después de que Umberto Eco definiera los estándares del género con su célebre Cómo se hace una tesis. En 1977, el filósofo y escritor italiano trazó un mapa para que los estudiantes navegaran el territorio de la investigación académica. Hoy, sin embargo, el terreno cambió: las fuentes se multiplican en segundos, los algoritmos sugieren bibliografía y las herramientas de inteligencia artificial pueden redactar borradores en minutos.
Sabha no ignora ese cambio; lo toma como punto de partida.El libro no pretende competir con Eco ni actualizarlo. Propone, en cambio, una respuesta propia a un problema que sigue siendo el mismo: cómo convertir una idea en una investigación rigurosa, hoy, con los recursos y los riesgos que eso implica.A lo largo de nueve capítulos, el manual acompaña al lector desde la elección del tema hasta la defensa oral ante el comité evaluador. La propuesta cubre la formulación de la pregunta de investigación, la construcción del estado del arte, el marco teórico, las técnicas de recolección de datos, la redacción académica, el sistema de citado y la preparación de la presentación final.
Summary from source