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“All I knew was destruction”: the story of the Argentine doctor who volunteered and treated rescuers on 9/11

Americas 1 source 1 country 🔦 Under-reported 6m ago

Venecia (Italia), 11 sep (EFE).- La cineasta argentina María Aparicio gano este viernes el premio a mejor dirección de las Jornadas de los Autores, el galardón más importantes de este certamen paralelo del Festival de Venecia, por su película 'A veces me entra tristeza, otras veces rebelión'.El jurado de la competición, presidido por la española Carla Simón, aseguró en las motivaciones del premio que se sintió "profundamente conmovido y atravesado por una tristeza y un espíritu de rebelión que no se contraponen, sino que conviven" en la obra."Es una película que retrata la soledad del presente, en la que la dimensión íntima y la carga política se entrelazan, invitándonos a reflexionar sobre el trabajo, la inmigración y el privilegio, a través de una delicada puesta en escena construida más sobre los pequeños gestos que sobre los grandes acontecimientos", señala el fallo.El premio a Mejor Dirección conlleva una remuneración de 20.000 euros (unos 23.000 dólares al cambio), la mitad para la directora y la otra parte para la distribuidora internacional del filme.Aparicio (Córdoba, 1992) empezó a pensar en 'A veces me entra tristeza, otras veces rebelión' cuando estudiaba una beca en el Museo Reina Sofía de Madrid y la rodó cuando desde la institución le invitaron a filmar en sus salas e instalaciones.La cinta narra el encuentro entre dos personas, ambos argentinos: Eva (Eva Bianco), trabajadora del cine de paso por Madrid, y Dante (Roger Koza), un historiador que husmea en los archivos de la ciudad en busca de material para un trabajo sobre las luchas obreras.Aparicio muestra los días y encuentros que ambos comparten en la capital española a raíz de su encuentro fortuito y recurre a las conversaciones que mantienen para abordar cuestiones tan actuales como los derechos laborales o los conflictos del mundo.El personaje de Dante, por ejemplo, está especialmente interesado en la figura de Juan Bialet Massé, un español emigrado a Argentina a finales del siglo XIX y que, con sus estudios, se convertiría en el precursor de la primera legislación laboral en el país sudamericano.Pero la realizadora también ha planteado su historia como una "carta de amor" a Madrid, la ciudad en la que la rodó.En la 23 edición de las Jornadas también resultaron galardonadas las películas 'Une femme aujourd,hui', del francés Robert Guediguian, con el premio 'Europa Cinemas Label', y 'Bal… El 12 de septiembre de 2001, Alejandra Ciappa, una médica argentina que vivía en Nueva York entró a Ground Zero, un día después de los atentados contra las Torres Gemelas. Durante tres jornadas atendió a policías, bomberos y rescatistas entre los escombros del World Trade Center, mientras la ciudad enfrentaba las consecuencias del ataque.Una semana más tarde, el polvo gris que había quedado pegado a sus zapatillas volvió a aparecer durante un partido de sóftbol en Central Park.

Esa imagen mínima la devolvió a la mañana en que llegó al sur de Manhattan.El 11 de septiembre de 2001, la profesional realizaba un posdoctorado en genética de Alzheimer en la Universidad de Columbia. Al día siguiente se anotó como voluntaria en la Cruz Roja Estadounidense y fue trasladada al área del derrumbe, sin saber que el destino sería el centro de la emergencia.El silencio del cielo anticipó una ciudad paralizadaAntes de llegar a la zona financiera, vio un avión y creyó que asistía a una escena ajena a la rutina. Poco después comprendió que se trataba de un atentado terrorista.

Regresó al laboratorio y, cuando las torres cayeron, recibió la llamada de su madre desde Buenos Aires.“Pensé que se había caído la partecita de arriba”, recordó sobre las palabras de su madre, que seguía el derrumbe por televisión. Para entonces, las comunicaciones telefónicas empezaban a fallar y la ciudad se volcaba a las calles.La médica conocía bien el complejo del World Trade Center. Había estudiado inglés cerca de las torres y frecuentaba sus restaurantes y espacios de entretenimiento con amigos.

Esa familiaridad volvió más difícil de asimilar la destrucción.Decidió colaborar y avisó a su jefe que se iría. Tomó el subte junto a una compañera, pero el conductor interrumpió el servicio y dejó a los pasajeros cerca de Central Park. Desde allí, atravesó una Nueva York desbordada por peatones, trabajadores que salían de edificios y personas que buscaban información.“Nueva York era un caos”, recordó en diálogo con Infobae A las Nueve.

También reparó en una ausencia que hasta entonces parecía imposible: los aviones habían dejado de cruzar el cielo de la ciudad.La Cruz Roja recibió a una multitud que quería donar sangreLa médica llegó a la Cruz Roja Estadounidense y se registró como voluntaria. La organización les pidió a los profesionales sanitarios que aguardaran mientras definía cómo distribuiría los …

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Read the full story at the source Infobae (Buenos Aires, Argentina) · AR
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