Científicos de Estados Unidos, utilizando fragmentos y esmalte de dientes fósiles, determinaron por primera vez que el Tyrannosaurus rex era un animal de sangre caliente. El análisis dental estimó que la temperatura corporal del dinosaurio era de aproximadamente 36 a 36,3 grados Celsius (97 grados Fahrenheit), un nivel comparable al de un ser humano.
Este hallazgo, divulgado en septiembre, aporta nueva evidencia sobre la fisiología de esta especie. Según los datos obtenidos a partir de los fósiles, la condición de sangre caliente indica que el T. rex habría sido un organismo activo que cazaba o se alimentaba de carroña.
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