Un molar de elefante fosilizado, con una antigüedad estimada en unos 700.000 años, ha permitido a los investigadores reconstruir el entorno natural habitado por los primeros grupos humanos y grandes mamíferos en el norte de Israel.
El análisis del fósil revela que la región albergaba un complejo sistema ecológico compuesto por bosques, humedales, ríos y praderas. Este hallazgo aporta datos clave para comprender cómo era el refugio y el paisaje compartido por la fauna prehistórica y las poblaciones humanas de esa época.
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