Sidney Edwards tenía 48 años, hablaba bien castellano y llevaba décadas en la inteligencia militar británica cuando la Royal Air Force lo envió a Santiago en el otoño austral de 1982. Su misión no figuraba en ningún comunicado oficial y era coordinar cada pieza de la ayuda que Chile prestaría al Reino Unido durante la guerra de Malvinas, mientras la Task Force navegaba hacia el Atlántico Sur. Una de sus primeras gestiones fue habilitar las pistas de aterrizaje en Isla de Pascua, Carriel Sur, Concepción, Punta Arenas y la isla San Félix, un peñón volcánico en el Pacífico norte de Chile que funcionaba como un portaaviones natural.
A San Félix llegaron los Nimrod, aviones de patrulla marítima y guerra antisubmarina, con sus tripulaciones británicas. Apenas tocaban tierra, los aparatos eran repintados con las insignias de la Fuerza Aérea de Chile.Esta información y muchas más pruebas sobre la relación entre Chile y el Reino Unido aparece en El pacto perfecto, el libro de los periodistas chilenos Daniel Avendaño y Mauricio Palma que Penguin Libros lanzó en Santiago esta semana. “El libro creo que llega en un momento justo, porque volvió a estar muy presente en agenda en Argentina - explica Palma-.
Primero fue la bandera en el Mundial que mostraron los jugadores y luego las definiciones de Milei sobre los reclamos de soberanía respecto a las islas Malvinas”.“Chile le dijo al mundo y a la Argentina que era un país neutral en la guerra. Sin embargo, estaba haciendo todo lo contrario”, explica Palma. El periodista recuerda una cita al entonces embajador chileno en Buenos Aires: “Argentina no se preocupen, Argentina tiene las espaldas bien cuidadas con Chile”.
Y Palma agrega: “Finalmente fue una de las grandes mentiras de la guerra, porque era todo, absolutamente todo lo contrario”.Avendaño y Palma se reconocen “hermanos de la vida” y llevan tres libros escritos. Estudiaron periodismo juntos y viven muy cerca en Viña del Mar. Para este libro, dedicaron siete años a reconstruir la colaboración secreta entre Chile y el Reino Unido durante la guerra de Malvinas.
“Hay mucho mito alrededor de esta historia, nos interesaba esclarecer con documentos lo que había sucedido”, dice Avendaño en diálogo con Infobae. En 2019 se mudó a Londres y comenzó a revisar los archivos desclasificados del Archivo Nacional británico. Palma, desde Chile, completó la otra mitad.
Desde que las Fuerzas Armadas de la Argentina desembarcaron en las Islas Malvinas para recuperarlas el 2 de abril de 1982 hasta que firmaron la rendición el 14 de junio de ese mismo año pasaron 73 días. Durante esa guerra murieron 649 militares argentinos, 255 militares británicos y tres isleños civiles. El reclamo argentino por la soberanía en las islas del Atlántico Sur ha sido más o menos prioritario para los sucesivos gobiernos desde la recuperación democrática, en 1983.
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