Durante las vacaciones de invierno o verano, la escena de padres y madres discutiendo con sus hijos por el tiempo frente a las pantallas es frecuente en numerosos hogares. Según coinciden especialistas consultados por Infobae, el problema central no radica en los dispositivos electrónicos, sino en cómo se gestiona el tiempo libre y el aburrimiento.El médico psiquiatra infanto juvenil y subjefe del servicio de Salud Mental Pediátrica del Hospital Italiano de Buenos Aires, Andrés Luccisano (MN 122.284), lo resumió así: “Las pantallas en sí no son el problema: se trata de objetos inertes. Sin embargo, hay que entender que están diseñadas para generar una satisfacción tan intensa que nuestro cerebro busca replicar y perpetuar.
El verdadero desafío es la gestión del aburrimiento”.Para la médica psiquiatra infanto juvenil y directora del Departamento Infanto Juvenil Ineco, Andrea Abadi (MN 76.165), la pantalla se convirtió en el estímulo más eficiente para activar el sistema dopaminérgico porque “funciona con refuerzo intermitente”.“Cada deslizada de pantalla es una apuesta: el cerebro no sabe de antemano si lo que viene va a ser interesante o no, y es justamente esa incertidumbre la que dispara la dopamina”, explica.De acuerdo con Abadi, cuando un chico suelta el celular, el cerebro evalúa las alternativas y si lo que espera es vacío, el beneficio de desconectarse se percibe como bajo.Ambos especialistas resaltaron que el aburrimiento se volvió una experiencia casi intolerable para las nuevas generaciones, pero advierten que ese espacio sin estímulos es fundamental. “Mirar el techo, no hacer nada o dejar que la mente divague —que es, dicho sea de paso, el espacio donde nacen la creatividad y la regulación emocional— compite contra un algoritmo diseñado para que jamás queramos soltar el teléfono”, señala Luccisano.Alternativas para reforzar vínculos y ofrecer experiencias atractivasLa clave no está en prohibir el acceso a los dispositivos, sino en enriquecer el menú de propuestas fuera de la pantalla. “El problema real no es la pantalla, es cuán pobre es el menú de opciones que compite con ese circuito”, subrayó Abadi.
La especialista sugirió que las alternativas deben tener algún componente de novedad o desafío para resultar atractivas, ya que una propuesta completamente predecible difícilmente pueda competir con el refuerzo digital.En este punto, Luccisano reco…
Summary from source