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Vino veritas

World 1 source 1 country 🔦 Under-reported 38m ago

El mundo consumió en 2025 apenas 208 millones de hectolitros de vino, un 2.7 % menos que el año anterior, el cuarto descenso consecutivo y el nivel más bajo en varias décadas. Los analistas hablan de inflación, campañas de salud pública y nuevas generaciones que beben menos. Todo eso es cierto y, sin embargo, insuficiente, porque las estadísticas describen el fenómeno sin agotarlo, y detrás de cada cifra que cae asoma una pregunta pertinente sobre el tipo de sociedad que estamos construyendo.Los latinos resumieron hace más de dos mil años una intuición que ha sobrevivido a todos los cambios de época: in vino veritas.

En el vino está la verdad, no porque el alcohol revele misterios ocultos, sino porque alrededor de una copa compartida suelen desaparecer las máscaras y florece la conversación sincera. El vino fue siempre una circunstancia y no un producto; un escenario donde la condición humana encontraba, sin prisa, espacio para expresarse. Por eso la disminución de su consumo dice más sobre nosotros que sobre las bodegas.

Cada botella que deja de abrirse representa, con frecuencia, una mesa que no se reunió o una amistad que la prisa redujo a un mensaje de texto.La mucha comunicación, no consumiciónAquí aparece la paradoja que merece mirarse de frente. Vivimos en la época más comunicada de la historia y, a la vez, en una de las menos conversadas. Nunca existieron tantos canales para el contacto permanente y, sin embargo, nunca fue tan difícil encontrarse de verdad con alguien.

Intercambiamos cientos de mensajes al día, reaccionamos con emojis, comentamos publicaciones que apenas leemos, pero escasean las largas sobremesas donde las ideas cambian de dueño sin que nadie mire el reloj. La hipercomunicación no nació para sustituir el intercambio verbal, sino para facilitarlo; el problema es que terminó ofreciendo un sustituto tan cómodo e inmediato que la conversación profunda, la que exige tiempo, presencia y silencios tolerados, quedó relegada a un lujo casi excepcional.Tampoco se trata de un accidente cultural. La economía digital descubrió que el recurso más valioso del siglo no es el petróleo ni los minerales estratégicos, sino la atención humana, y cada aplicación compite por capturar unos minutos más de nuestra mirada.

Ese modelo necesita individuos aislados frente a una pantalla, no personas reunidas alrededor de una mesa: una familia que conversa dos h…

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Read the full story at the source Diario Libre (Santo Domingo, Dominican Republic) · DO
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