Zaragoza, 9 sep (EFE).- Un estudio de la Universidad de Zaragoza revela que los hogares en los que algún miembro presenta un trastorno por juego tienen 30 veces mayor probabilidad de registrar conductas suicidas, un riesgo que tres investigadoras de la institución académica vinculan no solo al deterioro económico, sino también al bienestar psicológico y las relaciones familiares.La investigación, realizada por las profesoras Rosa Aísa, Patricia Gascón y Gemma Larramona, del Departamento de Análisis Económico de la Facultad de Economía y Empresa, ha analizado datos representativos de la Encuesta nacional FOESSA, que abarca más de 18.000 hogares españoles, y se ha dado a conocer con motivo del Día Mundial para la Prevención del Suicidio este jueves.El estudio se ha planteado "a nivel familiar en lugar de a nivel individual" para establecer las asociaciones entre los problemas de adicción al juego dentro de la familia y las conductas suicidas, como ha explicado Larramona en declaraciones a los medios.Según sus conclusiones, alrededor del 1 % de las familias sin problemas de adicción al juego reportan conductas suicidas, mientras este porcentaje alcanza el 34 % cuando algún miembro del hogar presenta un trastorno por juego. La profesora ha señalado que esta relación se establece principalmente a través de dos vías. Una es indirecta y está relacionada con "el deterioro financiero" que puede causar la adicción, mientras que la segunda es más directa y se vincula con los perjuicios sobre "el bienestar psicológico y de las relaciones que se establecen en la familia".En este sentido, ha apuntado a las pérdidas de confianza, las tensiones y las dinámicas familiares negativas como elementos que incrementan la vulnerabilidad.El estudio también sitúa el estrés financiero como uno de los factores asociados a un mayor riesgo.
Larramona ha indicado que las familias con dificultades para llegar a fin de mes presentan "tres veces más probabilidad" de registrar conductas suicidas. Esta situación económica actúa como una "especie de canal o correa de transmisión" de otras vulnerabilidades, entre ellas la baja cualificación o la precariedad laboral, que pueden generar una situación de angustia cotidiana. La investigación identifica además otros factores relacionados con el riesgo, como vivir solo siendo hombre, la convivencia de distintos núcleos familiares, el hacinamiento, lo…
Pensar la trayectoria educativa de un estudiante supone mirar bastante más allá de lo que ocurre dentro de una escuela. En La Matanza, esa perspectiva fue dando lugar a una serie de políticas que acompañan distintos momentos de la formación, desde la incorporación de tecnología en el nivel inicial hasta la posibilidad de continuar estudios universitarios, terciarios o de oficios y, más adelante, encontrar una vinculación entre esa formación y el mundo del trabajo.El municipio reúne esas iniciativas bajo la idea de un “círculo virtuoso”, una expresión que suele utilizar el intendente Fernando Espinoza para describir un esquema que, aunque está compuesto por programas de naturaleza muy diversa, comparte una misma preocupación: sostener las trayectorias educativas en un distrito de enorme escala demográfica, donde las desigualdades sociales condicionan con frecuencia las posibilidades de estudiar. La Matanza, además, fue reconocida por la UNESCO como Ciudad del Aprendizaje.Uno de los ejes de ese recorrido es la incorporación temprana de tecnología.
En los jardines de infantes, niñas y niños comienzan a trabajar con tablets y computadoras desde los tres años; más adelante, cuando llegan a la escuela secundaria, esa primera aproximación se amplía con propuestas de programación, robótica y otras herramientas vinculadas con la cultura digital.En ese nivel se desarrolla también Mundo Maker, una iniciativa realizada junto con TICMAS que propone acercar a los estudiantes a las nuevas tecnologías a partir de la experimentación, el trabajo con proyectos y la resolución de problemas. La propuesta se completa con instancias de capacitación docente y equipamiento para las escuelas, de modo que la incorporación de herramientas digitales no quede limitada a una experiencia aislada.La formación tecnológica tiene, además, espacios que funcionan por fuera del aula. El Centro de Innovación Tecnológica de La Matanza (CITLAM), por ejemplo, ofrece cursos gratuitos para docentes, estudiantes y adultos mayores en áreas como programación web, desarrollo de software, impresión 3D, diseño digital, microscopía y actividades científicas.Acompañar las trayectoriasLa apuesta por la tecnología convive con una cuestión más básica, y en muchos casos más urgente: que las dificultades económicas no terminen interrumpiendo la escolaridad.
De allí que el esquema incluya programas de entrega de li…
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