Vitoria, 25 sep (EFE).- Driss, Sanae y sus dos hijos menores pasarán la noche en una pensión de Vitoria después de que este viernes se haya ejecutado el desahucio de la casa en la que han vivido en alquiler durante los últimos 14 años.En apenas una hora la comitiva judicial escoltada por ertzainas y policías locales ha llevado a cabo el desahucio de esta familia, que ha estado arropada en todo momento por alrededor de trescientas personas convocadas por el Sindicato de Vivienda Auzoan Bizi, entre ellas vecinos del casco histórico de la ciudad en la que se ubica la vivienda.El desalojo se ha llevado a cabo protegido por un amplio despliegue de la Ertzaintza que ha acordonado la calle en la que se sitúa la vivienda, y ante los gritos de los congregados en contra del desahucio y también contra la labor de los agentes policiales. Antes de que las dotaciones abandonasen la zona se han vivido momento de tensión entre gritos del 'alde hemendik' (fuera de aquí) contra las patrullas policiales. Driss ha agradecido el apoyo de vecinos y amigos acompañado de su esposa, Sanae.
Visiblemente afectados por tener que abandonar el piso en el que han residido con sus hijos de 8 y 10 años durante más de una década. Han reconocido que tanto ellos como los niños "están mal".Esta noche la pasarán en el recurso urgente y temporal que les ha facilitado el Ayuntamiento de Vitoria tras la evaluación de la situación por parte de los servicios sociales de base y en el que podrán quedarse, en principio solo una semana. "Todavía no sabemos qué vamos a hacer.
No tenemos una casa de protección ni nada de nada", ha explicado en declaraciones a los periodistas Driss, quien ha calificado lo ocurrido como "una vergüenza".Ha asegurado que ha pagado todos y cada uno de los recibos de alquiler y que puede demostrarlo. Preguntado por las razones del desahucio ha respondido que "el propietario quería recuperar el piso y el juzgado le ha dado la razón".Representantes del Sindicato de Vivienda Auzoan Bizi (Vivir en el barrio), que ha acompañado a Driss y Sanae desde el principio han explicado que la familia lleva viviendo en el piso 14 años, durante los que han pagado un total de 75.600 euros al propietario.Alegan que el procedimiento comenzó cuando el dueño, un particular residente en Vitoria, se negó a aceptar la solicitud de sus inquilinos a abonar los gastos mediante transferencia bancaria, para… Este miércoles, antidisturbios tiraron abajo la puerta de Maricarmen mientras ella esperaba en su salón, sentada en su silla de ruedas.
Con gas pimienta y a porrazo limpio (la Delegación del Gobierno en Madrid va a investigar la actuación de algunos agentes), la policía despejó la calle y el portal de la mujer de 87 años de los jóvenes que trataban de impedir la ejecución de la orden judicial, y finalmente lograron acceder al domicilio en el que Maricarmen ha vivido los últimos 71 años de su vida.Ocho años ha durado el proceso, desde 2018. Urbagestión compró el piso y subió la cuota del alquiler en un 275% de los 440 euros que Maricarmen había pagado durante años. Han rechazado, según la abogada de Maricarmen, todo punto de negociación.
También que terceras personas, como el pianista James Rhodes, pagasen el alquiler o comprasen el piso. “Te apoyamos y estamos contigo, ¿vale?“, se escuchaba decir al primer agente que entró por la puerta cuyo cerrojo acababa de reventar. Él quiso explicar que seguía órdenes y que venía ”a cumplir un mandamiento judicial".
“Tenemos que hacer nuestro trabajo”, se justificaba. Maricarmen salió en camilla de su edificio y está ingresada desde entonces. Parar un desahucio al dejar de seguir órdenesEn 2013, en A Coruña iba a ser desahuciada Aurelia Rey, una mujer octogenaria.
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