“No se sabe si será el horario cuatro por tres, tampoco si será cuatro por cuatro. Todo deberá ser analizado y consensuado”, advirtió Raúl Díaz, asesor legal de la Cámara de Comercio de El Salvador y miembro del Consejo Superior del Trabajo, al explicar el proceso abierto de revisión de la jornada semanal.Díaz subrayó desde el inicio dos premisas fundamentales para cualquier posible reforma: la jornada semanal no se reducirá y los derechos y garantías laborales permanecerán intactos. Aseguró que toda propuesta deberá respetar estos principios y que el objetivo es disipar temores y especulaciones que circulan entre algunos sindicatos.“El acuerdo es simplemente sentarnos a revisar los horarios.
Si los tiempos de trabajo deben ajustarse, se hará una propuesta, pero no se van a reducir derechos”, afirmó.Durante la entrevista concedida a YSKL, el asesor legal pidió evitar interpretaciones alarmistas y reiteró que la etapa actual es de diagnóstico y consulta, no de imposición de reformas.En esta etapa, la comisión técnica del Consejo Superior del Trabajo está convocando a diversos sectores para estudiar alternativas que permitan modernizar los tiempos laborales. Entre las opciones en discusión, se incluyen el modelo de cuatro días de trabajo por tres de descanso (4x3) y la jornada de cuatro días de doce horas seguidos por cuatro días libres (4x4), ambas bajo la lógica de compensar horas en ciclos quincenales.Díaz aclaró que ninguna de estas opciones es definitiva. Su implementación dependerá del análisis técnico y del consenso entre los sectores.
Estas modalidades están pensadas principalmente para sectores como el industrial o el de servicios continuos, que requieren horarios flexibles y adaptados a su dinámica.“No todos los sectores serán sujetos de estos cambios. La mayoría de empresas seguirá con los horarios que actualmente existen, y los esquemas especiales aplicarán solo a rubros que lo requieran”, explicó.El asesor legal puntualizó que ninguna modalidad ha sido adoptada ni propuesta de manera formal. Insistió en que los posibles cambios no serían universales, sino aplicables únicamente a sectores con necesidades operativas específicas.La instalación de la comisión técnica tiene como objetivo escuchar a todos los actores antes de avanzar en cualquier propuesta concreta.
El proceso será participativo y sin imposiciones, con diálogo permanente entre Gobierno… Bill Gates planteó gravar a los robots, así como a los tokens de inteligencia artificial. Para el cofundador de Microsoft, la IA impactará en múltiples áreas desde el empleo y seguridad hasta el terreno fiscal: menos horas trabajadas y menos salarios implican menos impuestos a la renta.Agrega que a medida que los trabajadores se vean obligados a cambiar de empleo, necesitarán formación y “otros tipos de apoyo de la red de seguridad social”.
De allí su conclusión: los fondos “tendrán que provenir de alguna parte”, aun con presupuestos “ajustados”.En qué consiste la propuesta de Bill GatesLa idea central es crear un impuesto que alcance a los “tokens de IA y los robots”. Gates compara el tratamiento actual del trabajo humano con el de la automatización: cuando un empleador contrata a una persona, suele pagar impuestos vinculados a esa nómina. En cambio, cuando compra un robot, “normalmente” puede deducirlo de inmediato como gasto empresarial.
Según el ahora filántropo, esa asimetría funciona como un incentivo: el sistema tributario empuja a reemplazar personas por máquinas.El impuesto, explica, debería cumplir un doble objetivo: por un lado, “frenar un poco” la sustitución acelerada de trabajo humano por capital; por otro, recaudar recursos para afrontar la transición. Gates reconoce que la medida tiene detractores. Algunos críticos, señala, afirman que no sería “óptimamente eficiente” desde el punto de vista económico.
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