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Diplomacy and its virtues

World 1 source 1 country 🔦 Under-reported 25m ago

La diplomacia es la expresión más alta de la política y constituye una de las manifestaciones más elevadas del servicio al Estado. Un diplomático de carrera no solo representa los intereses nacionales en el exterior; también encarna la historia, los valores y las aspiraciones de su país. Por ello, el ejercicio de la diplomacia exige mucho más que conocimientos técnicos o dominio del protocolo.

Requiere una sólida formación ética e intelectual que convierta al funcionario en un verdadero servidor público al servicio permanente de la nación. A mi juicio, el diplomático de carrera debe estar adornado por tres cualidades fundamentales que definen su grandeza profesional: la discreción, la lealtad y la formación intelectual. Estas virtudes no son simples atributos deseables, sino pilares sobre los cuales descansa la credibilidad de un servicio exterior y la confianza que el Estado deposita en quienes hablan y actúan en su nombre.

La primera de esas virtudes es la discreción. El diplomático debe ser discreto más allá de lo posible. La reserva constituye una herramienta indispensable para preservar la confianza entre los Estados y facilitar el diálogo aun en los momentos de mayor tensión.

La información privilegiada, las negociaciones sensibles y las posiciones estratégicas de un país no pueden convertirse en objeto de protagonismo personal ni de comentarios imprudentes. Muchas veces, el mejor servicio que un diplomático presta a su nación es el silencio oportuno. El diplomático representa al Estado, no a intereses particulares ni a posiciones personales.

Debe ser leal a la nación, al Gobierno legítimamente constituido, al canciller que dirige la política exterior y al presidente de la República, quien constitucionalmente la conduce. Jamás debería escuchársele emitir, ni en privado ni en público, juicios que lesionen la imagen de quienes representa. Si considera necesario formular observaciones o disentir de una decisión, debe hacerlo con espíritu constructivo y a través de los canales institucionales correspondientes.

La crítica responsable fortalece las instituciones cuando se ejerce con respeto, prudencia y sentido del deber. La tercera virtud es una sólida formación intelectual. Un diplomático de carrera debe ser un estudioso permanente de la realidad internacional.

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Read the full story at the source Diario Libre (Santo Domingo, Dominican Republic) · DO
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