Mientras Noruega continúa de luto llorando la muerte del que ha sido su Rey durante los últimos 35 años, Harald V, el pasado 28 de agosto a los 89 años, continúan los actos solemnes antes del funeral de Estado que se celebrará en su memoria el miércoles 9 de septiembre en la Catedral de Oslo. Antes de esta despedida multitudinaria que estará oficiada por el obispo presidente de la Iglesia de Noruega, Olav Fykse Tveit, y a la que está previsto que acudan representantes de todas las Casas Reales -con la presencia de los Reyes Felipe VI y Letizia confirmada- serán sus súbditos los que podrán dar su último adiós al Monarca durante los próximos días en la Capilla del Palacio Real.Ha sido este lunes cuando, tras la misa que se celebró en su honor el domingo en la iglesia de Asker y que ha estado presidida por el Rey Haakon VIII, su madre la Reina Sonia, y sus hijos, la Princesa heredera Ingrid Alexandra y el Príncipe Sverre Magnus, el féretro con los restos mortales del Rey Harald han sido trasladados del Salón Rojo del Palacio Real de Oslo -donde su familia le ha velado en la intimidad durante el fin de semana- a su Capilla, que estará abierta hasta el próximo 8 de septiembre para que todos los ciudadanos que lo deseen puedan presentar sus respetos al hijo de Olaf V, en el trono desde 1991 hasta el momento de su fallecimiento.Un traslado emotivo y sobrecogedor en el que los encargados de acommpañar al féretro han sido el actual Rey; sus hijos; su hermana la Princesa Marta Luisa; y las tres hijas de ésta, Maud Angelica, Leah Isadora y Emma Tallulah, sorprendiendo e impactando a partes iguales la presencia del hijo de la Reina Mette-Marit, Marius Borg, que cumple condena por más de 30 delitos -entre los que figuran varios de agresión a exparejas y conducta temeraria- en régimen de arresto domiciliario con supervisión electrónica en la residencia Real de Skaugum y ha obtenido un permiso especial de la Justicia para asistir a este acto familiar porque siempre fue como un nieto más para Harald V.Cerrando la comitiva inmediatamente detrás del féretro -cubierto con la bandera Real- las Reinas Mette-Marit y Sonia, que visiblemente sobrecogidas han caminado por los salones de Palacio con un silencio sepulcral sin soltarse la mano en una imagen de unión y consuelo mutuos en estos durísimos momentos.Finalizado este traslado solemne, la Familia Real ha querido agradecer las… La muerte de Harald V ha puesto en marcha el relevo generacional de la Corona noruega, pero también ha dejado una imagen que trasciende el cambio de rey.
En los primeros días de luto, Marius Borg Høiby ha vuelto a aparecer junto al resto de la familia, confirmando que su lugar dentro del entorno más íntimo de los Glücksburg permanece intacto pese al proceso judicial que ha marcado los últimos años de su vida.El lunes, el hijo de la reina Mette-Marit participó junto a los hijos y nietos de Harald en el traslado del féretro desde la Sala Roja del Palacio Real hasta la Capilla Real. No se trató de una aparición circunstancial: Marius formó parte de la comitiva familiar encargada de acompañar al antiguo monarca en uno de los momentos más solemnes de su despedida.La escena adquiere especial significado porque se produce después de que Marius fuera declarado culpable de 34 de los 40 cargos que afrontaba y condenado a cuatro años de prisión. Actualmente permanece bajo vigilancia electrónica en Skaugum, pero las autoridades noruegas han autorizado expresamente su salida para participar en los actos relacionados con la despedida de Harald, incluido el funeral del próximo 9 de septiembre.Un lugar en la familia que nació mucho antes del escándaloPara entender por qué Marius continúa ocupando este espacio hay que remontarse mucho antes de las polémicas.
Cuando Haakon comenzó su relación con Mette-Marit, ella ya era madre de un niño nacido de una relación anterior. La pareja se casó en 2001 y, desde entonces, Marius creció en el entorno de la Casa Real junto a los hijos que Haakon y Mette-Marit tuvieron posteriormente: Ingrid Alexandra y Sverre Magnus.Aunque nunca ha tenido condición de príncipe ni derechos sucesorios, su papel dentro de la familia ha sido siempre diferente al de un miembro externo. Se crió con ellos, participó en acontecimientos familiares y estuvo presente en numerosas imágenes oficiales a lo largo de su infancia y adolescencia.Esa vinculación también alcanzó a los entonces reyes.
Harald y Sonja lo conocieron siendo un niño y su relación con él se desarrolló dentro de la intimidad familiar, independientemente de que Marius no formara parte oficialmente de la Casa Real.La propia despedida de Harald ha ofrecido ahora una nueva muestra de esos vínculos.Una firma que dice más que cualquier protocoloTras la llegada del féretro a la Capilla Real, una de las…
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