En el estado indio de Madhya Pradesh, un joven de 20 años convirtió la limpieza de cauces e infraestructuras hídricas en una rutina sistemática, una labor de saneamiento continuado en distintos arroyos y cuencas que cobró dimensión internacional tras la masiva viralización de sus videos. Las jornadas son llevadas adelante por Surendra Singh Choudhry, un estudiante que dedica sus fines de semana a sanear cuerpos de agua contaminados por la acumulación histórica de residuos urbanos.Conocido en el ámbito digital como Bittu Tabahi y radicado en la localidad de Biaora, en el distrito de Rajgarh, Choudhry no circunscribió su iniciativa a un único episodio ni a un solo lugar. Desde el inicio de sus actividades a comienzos de año, el activista recorre de manera periódica diferentes tramos del río Ajnar y otros afluentes regionales, costeando los materiales de protección y recolección con sus propios ingresos.No actua como parte de ninguna campaña oficial ni organización ambiental: la decisión fue estrictamente personal.
Las fotos del río Ajnar antes y después generaron miles de reacciones en redesEl trabajo de Choudhry comenzó a ganar notoriedad cuando decidió abordar progresivamente la degradación de las cuencas locales. Tras un intento inicial en el que participó un grupo de voluntarios que luego abandonó el proyecto, el joven optó por continuar las tareas en solitario, destinando entre dos y tres meses de trabajo manual intensivo a la recuperación de cada escalinata, margen y tramo de los cauces intervenidos.El registro en video de estas acciones constantes en varios arroyos exhibe una transformación drástica del entorno. Las imágenes difundidas en sus canales muestran sectores acuáticos originalmente asfixiados por plásticos, botellas y maleza que, tras semanas de limpieza física, recuperan el flujo natural del agua.
Su constancia en la tarea le permitió superar los 300.000 seguidores en Instagram, plataforma donde miles de usuarios observan la evolución de sus intervenciones semanales.La repercusión de su trabajo constante renovó los reclamos hacia las autoridades localesLa acumulación de evidencia sobre las limpiezas que el joven realiza derivó en una conversación pública acerca del rol de las administraciones municipales en Madhya Pradesh. Las expresiones del público en las plataformas digitales señalaron la contradicción de que un estudiante deba asumir de … Un informático ruso que vive en Zúrich, Suiza, decidió cambiar los vagones repletos del transporte público por los canales de la ciudad.
Cada mañana, cuando el clima lo permite, Mischa Gurov nada 1,35 kilómetros por el Schanzengraben, el antiguo foso de fortificación, para llegar a su trabajo. Lo que comenzó como una curiosidad se convirtió en una rutina y, al mismo tiempo, en una cruzada personal contra la contaminación de las vías de agua urbanas.Gurov llegó a Zúrich en 2019 y pronto descubrió que algunos suizos usaban los canales como ruta de traslado diario. Al principio le pareció algo “maravillosamente suizo y un poco loco”, según contó a Euronews.
Toma el transporte público hasta el centro, se pone el traje de baño, coloca sus pertenencias en una bolsa estanca y se lanza al agua. En lo que va del año, acumula más de 60 kilómetros nadados en esa misma ruta.El canal esconde un ecosistema urbano que pocos imaginanLa decisión de llevar una cámara submarina en uno de sus trayectos le cambió la perspectiva. Bajo la superficie del Schanzengraben, encontró peces, antiguos muros de piedra y un ecosistema urbano que los transeúntes, a pocos metros por encima, desconocen por completo.
“Me di cuenta de que la naturaleza no tiene por qué estar necesariamente lejos, en un océano, una selva tropical o una montaña”, declaró al medio europeo.Con ayuda de la entidad municipal Entsorgung + Recycling Zürich (ERZ), identificó en las imágenes una trucha común, especie que exige agua limpia, fresca y rica en oxígeno para sobrevivir. Su presencia, según los especialistas del organismo, es un indicador directo de la calidad del agua. Cisnes, peces que nadan junto al bañista durante varios metros y amaneceres sobre el lago componen el paisaje cotidiano de este trayecto poco convencional.Más de 500 colillas en 30 metros y 53 millones de francos en limpieza anualLa misma inmersión que le reveló la riqueza del canal también le mostró su fragilidad.
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