Durante décadas, Punta Cana creció impulsada por el turismo. Ahora necesita crecer impulsada por la planificación. La expansión urbana, el aumento de la población, la presión sobre los servicios públicos y la necesidad de nuevas infraestructuras han colocado al Plan de Ordenamiento Territorial (POT) en el centro de una decisión que trasciende cualquier discusión sectorial.Lo que se apruebe —o deje de aprobarse—en los próximos meses influirá directamente en cómo se desarrollará Punta Cana en las próximas décadas.La realidad es que Verón-Punta Cana ya no es el territorio que era hace 20 años.
Hoy concentra buena parte de la actividad turística nacional, atrae inversiones inmobiliarias de gran escala y mantiene un crecimiento poblacional que obliga a planificar servicios, movilidad, equipamientos públicos, vivienda y protección ambiental con una visión de largo plazo.Precisamente para responder a ese desafío surge el POT. El documento establece áreas urbanizables y de protección, regula densidades, delimita corredores de movilidad y reserva espacios para las infraestructuras que demandará una población que continúa creciendo a un ritmo acelerado.Sin embargo, mientras continúan las discusiones sobre porcentajes de suelo urbanizable, clasificaciones territoriales y observaciones comunitarias, el tiempo sigue avanzando sin que todavía haya nada definido con respeto a este instrumento de planificación. Y con él, también avanzan los proyectos públicos y privados que necesitarán reglas claras para desarrollarse.El costo de la demoraLa discusión pública de los últimos meses se ha concentrado principalmente en La Ceiba-El Salado, donde residentes y propietarios han cuestionado parte de la clasificación propuesta para sus terrenos.Las observaciones son legítimas y forman parte del proceso de construcción de cualquier instrumento de ordenamiento territorial.
De hecho, las autoridades han realizado consultas, recorridos de campo y nuevas evaluaciones técnicas para revisar planteamientos formulados por la comunidad.Pero el POT abarca mucho más que una discusión sobre terrenos específicos. Mientras continúa el proceso de revisión, instituciones del propio Estado han comenzado a advertir sobre las consecuencias que podría tener una prolongación excesiva de la aprobación del plan.La señal más clara provino recientemente del Instituto Nacional de Aguas Potables y Alcantarilla…
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