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'Digger', a climate satire by González Iñárritu that turns Tom Cruise into a mad oil tycoon

World 1 source 1 country 🔦 Under-reported 49m ago

Al igual que el destino del mundo pende de un hilo en Digger, esta exagerada sátira sobre un desastre climático de Alejandro G. Iñárritu se balancea al borde del abismo. Es un audaz número de malabarismo, en el que se mezclan la farsa exagerada, las inquietudes serias y un Tom Cruise enloquecido por el petróleo.

Iñárritu, un showman del cine de autor, siempre se ha deleitado con la grandiosidad de su visión: el circo entre bastidores filmado en un solo plano de Birdman, los paisajes agrestes de El renacido, las reflexiones metafísicas de Bardo. A una película de Iñárritu se va en busca de descaro, no de sutileza.Y Digger —un Dr. Strangelove para la era del cambio climático— no se anda con rodeos.

Es poco probable que su deseo de lanzar un mensaje y sacudir al público cuente con el favor generalizado de la crítica. Pero hay momentos en los que hay que ir a lo grande. ¿Te gusta?Seguramente, a algunos no les gustará.

El mayor reparo que se le puede poner a Digger es que, para ser una sátira, no resulta especialmente divertida. Cruise no es Peter Sellers, e Iñárritu no es Stanley Kubrick. Sus denodados esfuerzos por alcanzar un tono de comedia negra similar pueden quedarse en nada.Pero Digger es más incisiva en el otro extremo de la tragicomedia.

Una provocación apasionada dirigida tanto a los políticos como al público, Digger es, desde cualquier punto de vista, un estreno poco común de un gran estudio: tan urgente como Una verdad incómoda, pero mucho más operística. Para bien o para mal, se trata de una gran apuesta de actualidad que probablemente no se repetirá en mucho tiempo.En los primeros momentos de la película, Digger Rockwell (Cruise) se despierta en su lujosa casa, revestida de madera y rodeada de cuernos de ciervo, animales disecados y alfombras de piel de oso polar. Junto a él en la cama se encuentra su querido gato, una criatura que apenas está viva, representada como un títere animatrónico que se parece más a Annette que a un felino real.

Se sugiere no solo que Digger, un magnate del petróleo, corrompe la naturaleza, sino también que hay algo más artificial en juego. La vista bucólica desde su ventana se asemeja más a un diorama de un museo de historia natural que a un paisaje.Mientras tanto, Digger empieza a recibir llamadas desde una enorme plataforma de perforación petrolífera en Groenlandia. Una grieta en un glaciar y una fuga de metano del le…

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